El doctor Stein defiende los calendarios de vacunación como una protección para la población y apoya los partos caseros siempre que se detecten «los signos de peligro»

FUENTE: ABC

El doctor Fernando Stein lidera la Academia Americana de Pediatría y lleva más de 35 años dedicado a los cuidados intensivos en la infancia. Durante un congreso en Santiago, Stein aborda con ABC algunos de los temas más polémicos vinculados con los niños y la maternidad, desde el colecho hasta los grupos antivacunas y los partos caseros.

—En los últimos tiempos en Europa ha surgido una oleada de padres contrarios a las vacunas. ¿En Estados Unidos también han detectado esta corriente?

—Las vacunas son efectivas y seguras, reducen la mortalidad y, en algunos casos, el cáncer. Hay enfermedades que han desaparecido desde que empezaron a administrarse las vacunas, así que dudar de la ciencia y de que las vacunas son efectivas es basarse en una ciencia que no es honesta. En el caso de Estados Unidos los grupos antivacunas son muy activos. En el 2003 en Texas hubo 3.000 personas que pidieron la excepción personal, que consiste en decir que tus convicciones no te permiten vacunar y no existe obligación. El año pasado hubo 48.000 excepciones y hay una preocupación a nivel nacional, de manera que estados como California ya han declarado que la única excepción para que un niño no se vacune es la médica.

—Usted trabaja en una unidad de cuidados intensivos pediátricos en Houston. ¿Reciben casos de infecciones por enfermedades contra las que existe vacuna?

—Sí, he tenido la desfortunada experiencia de ver morir a niños por complicaciones de sarampión. Recuerdo vívamente a una niña de seis semanas que fue con su madre a una clínica dental, allí había alguien con sarampión que la infectó y falleció. En Minessota los grupos antivacunas infiltraron en la comunidad somalí americana la falsa creencia de que las vacunas provocaban autismo y retraso mental, todo tipo de supercherías. Ahora la comunidad somalí tiene una incidencia de vacunación por debajo del 50 por ciento. En estos momentos hay una epidemia de paperas y de sarampión en esa comunidad, lo que amenaza al conjunto de la población.

—En el caso de Europa, se conoció recientemente la muerte de una niña italiana de seis años con una otitis a la que sus padres trataron con homeopatía...

—Todos los padres tienen la libertad de criar a sus hijos como deseen, pero el imponer creencias que no están justificadas por la ciencia en una criatura que no tiene la opción de defenderse es algo que solo se puede y se debe atender a través de la ley.

—Hablamos de la protección inmunológica de los niños y en los últimos años se ha debatido mucho sobre los beneficios de la lactancia materna. ¿Está sobrevalorada?

—Esos apéndices que tiene el 50 por ciento de la humanidad en la parte superior del pecho no están ahí por casualidad. Otra cosa es que haya madres que no pueden dar de mamar por las razones que sean, y entonces los proponentes fanáticos de la lactancia materna les dan viajes de culpabilidad a mujeres que quieren a sus hijos, pero que simplemente no pueden hacerlo. Para ellas existen las leches artificiales. Mi hermano se crió con leche de cabra y resultó ser el más grande de todos.

—En España no tanto, pero en países como Holanda o Reino Unido los partos caseros vuelven a estar a la orden del día y suponen ya el 50% del total de nacimientos...

—La humanidad se ha reproducido siempre en ambientes naturales, durante siglos. Hay un pequeño porcentaje de partos que pueden tener problemas, pero el parto casero es una solución razonable si es atendido por una persona que sabe lo que está haciendo y que, sobre todo, reconoce los signos de peligro.

—¿En Estados Unidos existe la figura de la doula? ¿Está regulada?

—Están reguladas porque hay leyes muy estrictas sobre lo que es practicar la medicina sin licencia. Allí los partos caseros también van en ascenso y mientras sean atendidos de manera que si hay algún problema en el proceso las madres pueden ser enviadas al hospital, no hay ningún problema bajo mi punto de vista.

—A diario atiende a niños al límite, en escenarios muy graves. ¿Cuál es la principal causa de muerte?

—De 0 a 5 años, excluyendo a los recién nacidos, mueren por enfemedades infecciosas. De ahí en adelante, de los 5 a los 19 años, son las enfermedades malignas (leucemias, tumores sólidos) y los traumas.

—¿Cuál es la incidencia de muerte súbita?

—Es bajísima y hay ciertas medidas de prevención apoyadas por la ciencia. El niño debe dormir boca arriba con la menor cantidad posible de ropa alrededor, porque el mecanismo de asfixia del recién nacido es que los tejidos hagan bola alrededor de la cara y empiecen a respirar CO2, y que eso les provoque narcosis y dejen de respirar.

—¿Está a favor del colecho?

—La Academia se opone a él. El niño debe dormir solo. Además, hay gente que acostumbra a pegarles el biberón a la boca para que se duerman y eso es peligroso.

—¿Y la creciente exposición a las pantallas?

—Hay evidencias científicas que demuestran que el nivel de aprendizaje que surge a través de la pantalla es nulo y va en detrimento del desarrollo neuronal, porque los niños se ponen nerviosos y agitados. No están aprendiendo, están hipnotizados. Además, el momento de intimidad entre la madre y el niño debe ser sagrado. Yo veo madres dando de mamar con el móvil y eso, es mala idea.

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