Con la llegada del verano, se incide mucho en la importancia de protegerse correctamente frente a las radiaciones solares. Todo ello con el objetivo de evitar reacciones negativas, así como el melanoma. Pero, ¿sabes porqué es recomendable adquirir los fotoprotectores en la farmacia?.

A diferencia del resto de establecimientos donde puedes conseguir tu fotoprotector, la farmacia es un establecimiento sanitario,  y por tanto, está sometida a una extrema regulación y control. Por ello cuando acudimos al especialista este siempre nos deriva a la farmacia.

Esta exigencia avala que todos sus productos cuentan con la garantía,  así como con la eficacia y seguridad que el producto requiere. Es decir, los fotoprotectores cumplen con el reglamento 1223/2009 de la Unión Europea y con las normas INCI, los ingredientes de sus fórmulas han sido testados y los filtros solares empleados cumplen con la estabilidad requerida. Al adquirir los fotoprotectores en la farmacia tienes total confianza de que estos han sido testados clínicamente, son hipoalergénicos y disponen de un registro sanitario.

Asimismo, la farmacia cuenta con un profesional, que podrá resolver cualquier duda y asesorarte, de forma personalizada, sobre el protector solar que más se ajuste a las necesidades de tu piel. El farmacéutico te ayudará a elegir el fotoprotector adecuado para tu tipo de piel (fototipo), para tu edad o tu fisiología, por ejemplo en embarazo, así como, una alta tolerancia si tienes la piel sensible.

Además el farmacéutico, a través de su consejo, puede ayudarte a evitarlas posibles reacciones fototóxicas o fotoalérgicas, como  enrojecimiento de la piel, quemaduras, manchas, como consecuencia de tomar medicamentos o usar sustancias fotosensibilizantes y lo más importante y a largo plazo, ayudarte a prevenir el cáncer de piel. Igualmente, en caso de que lo considere necesario, ante problemas más graves, puede derivarte al especialista.

El consejo personalizado del farmacéutico aporta al usuario un valor añadido que cualquier otro profesional no sanitario no puede llevar a cabo. En este sentido la cosmetovigilancia se encarga de estudiar, identificar y valorar las reacciones indeseadas (enrojecimiento, picor, descamación...)  causados por productos cosméticos después de su puesta en el mercado.

En definitiva, cuando se trata de la salud, ¡no hay que jugársela!. Por eso a la hora de proteger nuestra piel del sol y prevenir el melanoma, lo mejor es acudir a nuestro farmacéutico de confianza.

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