Los enfermos mal controlados tienden a orinar mucho: tienen poliuria

FUENTE: Información

¿En qué consiste la enfermedad?

En esencia es una enfermedad en la que el azúcar, la glucosa, que circula por nuestra sangre y que proviene fundamentalmente de los hidratos de carbono que comemos, está mal regulada. La glucosa se eleva en la sangre por encima de los valores normales y se elimina por el riñón arrastrando agua. Es por ello que los enfermos mal controlados tienden a orinar mucho: tienen poliuria.

¿Por qué esas alteraciones de la glucemia?

Unas veces porque el páncreas no produce la hormona insulina que permite que entre la glucosa en las células del cuerpo (diabetes tipo 1). Por ello algunos enfermos necesitan inyectarse insulina para que el azúcar que comemos con los alimentos pueda emplearse.

Otras veces los enfermos producen y tienen insulina pero las células del cuerpo nos la reconocen (diabetes tipo 2), así cuando la glucosa le llega por la sangre a las células, estas no obedecen a la insulina, y no les abre la puerta para que entre el azúcar en ellas. De hecho, aunque hablamos de diabetes como una sola enfermedad, hay varios tipos que se diferencian según el mecanismo por el que se produce al alteración de la glucosa o los genes que la ocasionan.


¿Podemos evitarla? ¿qué debo decir a familiares y amigos para que no la padezcan?

En muchos casos hay genes potentes que la condicionan, en este caso no podemos evitarla y la enfermedad puede estar presente en varios miembros de la familia, incluso heredarse de padres a hijos. Otras veces la herencia es menos potente y sólo aparece la enfermedad si se le ayuda a manifestarse: ¿cómo? Pues si padecemos un exceso de peso y no tenemos una actividad física adecuada. Hay que evitar engordar y esto cada vez es un problema mayor pues cada vez hay más niños obesos en la población. La obesidad infantil se favorece al beber muchos líquidos o refrescos azucarados y por la falta de ejercicio.


¿Por qué dicen que la diabetes es más que una enfermedad de la glucosa?

Porque el azúcar elevado en sangre favorece que se dañen las arterias: que se inicie y desarrolle la arteriosclerosis. Así la diabetes es también una enfermedad de las arterias. Pueden entonces aparecer complicaciones en la vista, en la que puede haber pérdida de visión si se dañan las arterias de la retina. Puede afectar a los riñones haciendo que trabajen de forma insuficiente (insuficiencia renal). También puede afectar a los nervios periféricos, sobre todo en las extremidades inferiores, entonces el enfermo tiene alterada la sensibilidad, no aprecia si le tocamos, o teniendo calambres y adormecimiento en las piernas. También pueden dañarse las pequeñas arterias que nutren el cerebro produciendo diversos ictus con expresión muy distinta según la zona del mismo que se dañe.

A veces la diabetes surge en el seno de otras enfermedades, por ejemplo si el organismo produce un exceso de corticoides, o se debe al efecto de ciertos medicamentos como la prednisona administrada para controlar enfermedades reumatológicas autoinmunes. También el embarazo puede favorece su aparición.


¿Qué pueden hacer los diabéticos para mejorar?

Es importante que el diagnóstico sea haga lo más temprano posible. A veces el páncreas lleva años dañándose antes de que la enfermedad se exprese o se diagnostique. Suele expresarse con la poliuria ya descrita, el aumento del apetito (polifagia), aumento de la necesidad de beber (polidipsia), en ocasiones hay pérdida de peso, pues no aprovechamos los nutrientes y estos se eliminan por la orina (glucosuria).

El diagnóstico es muy fácil: su médico pedirá una analítica para ver si hay glucosa en la orina, que no está presente en las personas sanas y valorará cuáles son los niveles de glucosa en sangre (glucemia). Estos deben estar entre 80 y 120 miligramos/dL en ayunas. Puede ser que le valore la hemoglobina glicosilada: valores superiores a 6.5 % indican diabetes y representa la media de la glucosa en los últimos tres meses. Sería como un video de cómo ha estado controlada la glucosa ese periodo. Luego se determina si la enfermedad ha dañado otros órganos como los riñones, los ojos, los nervios o las arterias y le ofrecerá un tratamiento ajustado a sus necesidades.


¿Cuál es su pronóstico?

La enfermedad a día de hoy puede controlarse muy bien, aunque no tiene cura. Ello permitió sobrevivir a Leonard Thomson, el primer ser humano tratado con insulina, que tenía 14 años en enero de 1922. Ahora se dispone de medicamentos orales que son efectivos para controlar a determinados enfermos.


¿Se curará la diabetes algún día?

Posiblemente sí, los científicos avanzan por ese camino. Se diseñan nuevos medicamentos que tratan de estimular al páncreas para que produzca más insulina. Otros tratan de alterar los genes que la condicionan y otros investigan implantar células madre en el páncreas para que este sintetice más hormona.


¿Cuántos diabéticos hay en España?

En España se calcula que entre el 4,8 y el 18,7% de la población es diabética.

Los nuevos casos serían cada año de 4,5 a 16,1 por cien mil habitantes para diabetes tipo 1, y entre 146 y 820 para la tipo 2; entre 4,5 y 16 % de las embarazadas la tendrían.


¿Puden aparecer en el dibético otras complicaciones?

Si el enfermo está muy mal controlado puede entrar en un coma acidótico, debido a que los niveles muy altos de glucosa en la sangre no pueden metabolizarse generando sustancias ácidas . Si por el contrario un paciente recibe demasiada insulina o fármacos hipoglucemiantes puede tener una hipoglucemia con mareos, pérdida de fuerza y sudoración.


¿Cómo se maneja la enfermedad en España?

En España tenemos la gran fortuna de contar con un sistema sanitario que pone al alcance del paciente diabético gran cantidad de profesionales como médicos de familia, endocrinólogos, médicos de medicina interna, enfermeras educadoras de diabetes y otros profesionales tanto en centros de salud como en hospitales. Muchos centros cuentan con unidades especializadas en la atención al diabético con personal bien formado. Pero no hay que olvidar que corresponde a cada uno la responsabilidad del control de la enfermedad. Es preciso seguir las indicaciones que le den los profesionales tanto respecto a la dieta, vigilancia del peso como la actividad física y tratamiento médico.

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