La enfermedad de Parkinson, también llamada parkinsonismo pertenece a un grupo de trastornos denominados “trastornos del movimiento”. Se trata de una dolencia crónica y progresiva que tiene su origen en la degeneración y muerte de cierto tipo de neuronas alojadas en la llamada sustancia negra del cerebro, por lo que los síntomas perduran y se agravan con el tiempo.

Esta enfermedad fue descrita por primera vez en el año 1817 por el médico inglés James Parkinson (curiosamente hijo de un farmacéutico) como parálisis agitante, debiendo el término de “enfermedad de Parkinson” al neurólogo francés Jean-Martin Charcot (el primero en describir la enfermedad lateral amiotrófica).

La enfermedad de Parkinson suele comenzar alrededor de los 60 años, pero puede aparecer antes, siendo mucho más común entre los hombres que entre las mujeres. Aunque actualmente no existe una cura para la enfermedad y desconocemos la causa que la origina, se están realizando grandes avances a nivel farmacológico y molecular en esta dirección. Algunos de los síntomas comunes de esta enfermedad son:

 

  • Temblor en las manos, brazos y piernas: Predominan estando en reposo y disminuyen al hacer un movimiento voluntario. No necesariamente los presentan todos los pacientes.
  • Rigidez o entumecimiento de las extremidades y el tronco: Resistencia a mover las extremidades, hipertonía muscular.
  • Lentitud de movimientos: Se denomina bradicinesia, se puede observar falta de expresividad en el rostro y la escritura de los afectados es lenta y minúscula. También presentan dificultad en la manipulación de objetos sencillos.
  • Inestabilidad postural, del equilibrio y coordinación: algunos pacientes tienden a adoptar una postura encogida (tronco y cabeza hacia delante, codos y rodillas encogidos). En la marcha se puede apreciar una lentitud y arrastre de los pies, o un súbito aumento de los pasos (cortos y rápidos), que dificultan la detención (se denomina festinación). Es bastante habitual las caídas y que los reflejos no respondan adecuadamente.
  • También pueden presentad dificultad para conciliar el sueño, despertándose varias veces durante la noche y presentar pesadillas.
  • En algunos casos se ha descrito la pérdida de olfato y dificultad en el habla o al deglutir.

 

Se puede clasificar la enfermedad de Parkinson siguiendo la escala desarrollada por Hoehn y Yahr en 1967 tal y como indica la Fundación Nacional del Parkinson de los Estados Unidos entre otros.

 

  • Nivel 1: Síntomas leves, afectan solo a una mitad del cuerpo.
  • Nivel 2: Síntomas ya bilaterales, sin trastorno del equilibrio.
  • Nivel 3: Inestabilidad postural, paciente es físicamente independiente.
  • Nivel 4: Incapacidad grave, aunque el paciente aún puede llegar a andar o estar de pie sin ayuda.
  • Nivel 5: Necesita ayuda para todo. Pasa el tiempo sentado o en la cama.

 

Hay que destacar que el 85% de los casos se pueden incluir en los primeros 3 niveles, por lo que la dependencia que registran estos pacientes es menor que en otros trastornos neurodegenerativos como el Alzheimer o la demencia.

Un aspecto a tener en cuenta en el Parkinson es que los enfermos pueden manifestar un cuadro de depresión, ya sea debido al desequilibrio de neurotransmisores, por la afectación psicológica al diagnosticar la enfermedad (pesimismo por el futuro, falta de independencia) o como efecto secundario de la propia medicación.

Algunas veces es difícil reconocer si se padece de la enfermedad de Parkinson, pero existen algunos signos y síntomas tempranos que pueden ayudar a reconocer si se sufre esta enfermedad, ninguno de estos signos o síntomas por separado deben preocupar, sin embargo, es recomendable consultar con el médico si existe más de una evidencia.

 

  • Lentitud o dificultad al realizar actividades cotidianas como vestirse.
  • Escribir con letra pequeña y de forma lenta.
  • Balbuceos o un tono de voz bajo o inapreciable.
  • Dificultades para incorporarse de una silla.
  • Temblores en las extremidades sin razón aparente.
  • Sensación de rigidez o falta de balanceo de los brazos al caminar.
  • Marcha en arrastre al caminar o con pasos rápidos y cortos.
  • Sensación de “pegado al suelo” al iniciar la marcha o girar sobre sí mismo.
  • Problemas de equilibrio o postura encorvada no asociada a patología esquelética.

 

En cuanto al tratamiento paliativo de la enfermedad, tenemos las siguientes vías de actuación:

 

  • Medicación antiparkinsoniana: La terapia básica desde hace años es la asociación de la levodopa, y de un inhibidor a nivel periférico, que disminuiría los niveles en el SNC y minimiza los efectos secundarios en el sistema digestivo y cardiovascular (como medicamentos asociados los más comunes son la carbidopa y la benserazida). Ejemplos de este grupo son el Sinemet ® y el Madopar®.
  • Medicación sintomática: fármacos que controlan molestias secundarias de muy diverso tipo (dolor articular, medicación para la incontinencia, depresión).
  • Intervenciones quirúrgicas: reversibles o irreversibles, que ayudan a seleccionados pacientes a aliviar el párkinson. En este punto caben destacar la estimulación cerebral profunda, donde se implanta un “marcapasos cerebral” y envía señales a diferentes regiones del cerebro a pacientes donde la medicación ha fracasado.
  • Rehabilitación con terapias complementarias tales como logopedia, fisioterapia, terapia ocupacional, hidroterapia, masajes, etc., que ayudan a mantener una vida activa y con el mayor grado de autocontrol de las funciones motoras.
  • También se debe tener en cuenta las ayudas técnicas para sobrellevar, tanto el paciente como el cuidador, la enfermedad (cubiertos adaptados, andadores, sillas de ruedas, grúas, etc.).

 

Como curiosidad final, entre los afectados por esta enfermedad podemos encontrar a los actores Michael J. Fox (que tiene una fundación para la investigación de la enfermedad), Hellen Mirren (también volcada en fundaciones para el estudio del Parkinson) y Robbie Williams (Que se suicidó por la depresión asociada al Parkinson), el cantante Ozzy Osbourne (que pensaba que sus temblores se debían a los excesos con las drogas y el alcohol), el deportista Muhammad Alí o el pintor Salvador Dalí (que en sus últimos años le impedía pintar) entre otros.

Si el tema os ha parecido interesante, recomendamos consultar los siguientes enlaces:

 

 

Con motivo del Día Mundial del Párkinson, desde el MICOF preparamos este "Sabías que" para nuestras redes sociales. Podéis descargarlo y difundirlo en las vuestras.

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