El BO-112 es una inmunoterpia con sello español que, en su primera fase clínica, ha demostrado su seguridad

FUENTE: La Razón

 

Si le digo que el BO-112 puede revolucionar el futuro de la inmunoterapia «made in Spain», seguramente entienda poco o nada de lo que le estoy hablando. Sin embargo, si le explico que médicos del Hospital Gregorio Marañón y de la Clínica Universidad de Navarra están consiguiendo que las defensas de los enfermos con ciertos tumores se activen y neutralicen el avance de la enfermedad, tal vez sí consiga captar su atención. Y mucho más si añado que este fármaco –el BO-112– ha nacido y crecido en nuestro país. Es la primera inmunoterapia desarrollada íntegramente en España.

El origen de esta carrera de fondo –un medicamento tarda, de media, diez años en salir al mercado– lo encontramos en uno de los laboratorios del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) donde el equipo de la investigadora Marisol Soengas descubrió una molécula que podía activar las defensas de enfermos de melanoma y luchar contra el tumor. De este importante hallazgo surgió la «spin off» BioncoTech, una nueva empresa que ha apostado por convertir este descubrimiento en un medicamento que pueda salvar a enfermos de cáncer a los que los tratamientos actuales de inmunoterapia no les funcionan.

«Sabemos que entre un 30 y un 40% de los pacientes no responden a los fármacos nivolumab ni pembrolizumab, los que activan los anticuerpos anti PD1, los que mejores efectos suelen tener frente a las células cancerígenas», explica a LA RAZÓN uno de los directores del estudio, Iván Márquez Rodas, oncólogo médico del Gregorio Marañón.

Una de la principales claves de este nuevo abordaje es que el BO-112 se inyecta directamente en el tumor, es como si se «vacunara» al paciente para que su «ejército» inmunológico ataque desde dentro. Gracias a esta fórmula, «se puede concentrar una gran cantidad de fármaco en una pequeña dosis», explica el experto. El éxito del BO-112 se encuentra en el interior del cáncer. «Muchas células del sistema inmunitario se mantienen en el interior del tumor, pero éste encuentra la fórmula de inhibirlas para que no actúen contra él. Lo que hacemos es una vacunación ''in situ'' y reactivamos estas defensas».

Lo que acaban de demostrar en esta primera fase es lo más importante de un ensayo clínico: su seguridad. «Hemos observado que no produce efectos secundarios graves», sostiene el especialista. Así, salvo el susto que les dio una de las pacientes a las que el primer día que le inyectaron el fármaco le bajaron mucho las plaquetas –responsables de la coagulación, de detener hemorragias–, «de lo que se recuperó en seguida», no han detectado más problemas que «un poco de reacción local en la zona del pinchazo o algo de sensación de gripe durante los primeros días».

En este estudio se han tratado 28 pacientes con tumores sólidos buscando inicialmente conocer el perfil de seguridad y su potencial como inmunoterapia, ya que es importante demostrar que este nuevo medicamento puede sustituir de forma efectiva a los que ya existen en el mercado.

En el grupo de los enfermos a los que las terapias actuales no les ayudan se incluye pacientes con cáncer de pulmón, melanoma o cáncer renal a los que el BO-112 es capaz de controlar la enfermedad en un 58% de los casos, y de producir una reducción objetiva del tamaño tumoral en un 17%, si bien «estos resultados aún se deben considerar como muy preliminares», según Márquez.

Ignacio Melero, inmunólogo de la Clínica Universidad de Navarra y del CIMA incide en que este es un trabajo pionero que combina inmunoterapia local y sistémica. «La filosofía consiste en intentar convertir a algunas de las lesiones tumorales en un tejido inmunogénico que despierte una respuesta inmunitaria, ayudando a la respuesta inmune en el resto del organismo». «En los modelos animales hemos comprobado que el tratamiento con esta doble aproximación es sinérgico y estos datos preliminares del ensayo clínico indican que una situación similar puede darse en los pacientes. Hay varios fármacos que usan esta estrategia de vacunación ''in situ'', pero BO-112 puede ser el más potente», afirma Melero.

Los investigadores continuarán el estudio hasta al menos alcanzar 30 pacientes tratados con la combinación de BO-112 y anticuerpos anti PD-1 (nivolumab o pembrolizumab), añadiéndose para esta fase otros centros españoles. «Por el momento hemos reclutado a 19 pacientes y completaremos la treintena a lo largo del año», sostiene el oncólogo del Gregorio Marañón. Eso sí, ahora también toca «analizar las biopsias de los pacientes y sus analíticas para comprobar su efectividad. Hay mucha competencia y veremos la efectividad del BO-112 cuando eliminemos el azar de la ecuación».

AVISO DE COOKIES: Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Si continúa navegando se considera que acepta nuestra política de cookies. Aceptar Más información