La nueva proteína imita a la interleucina-2 pero carece sus efectos tóxicos

FUENTE: ABC

 

La interleucina 2 (IL-2), una proteína reguladora inmunitaria, es un potente fármaco contra el cáncer y un tratamiento eficaz para las enfermedades autoinmunes; sin embargo, sus importantes y tóxicos efectos secundarios han limitado su utilidad clínica. Pero ahora, para evitarlos, investigadores del Instituto de Diseño de Proteínas de la Universidad de Washington-Seattle (EE.UU.) han diseñado en el laboratorio una nueva proteína que imita la acción de la Il-2.

En un artículo publicado hoy en la revista «Nature», los investigadores han empleado programas informáticos para diseñar esta proteína que, en modelos animales, han demostrado tener la misma capacidad para estimular las células T que combaten el cáncer, como la IL 2, pero sin desencadenar efectos secundarios nocivos. El estudio abre nuevos enfoques para el diseño de terapias basadas en proteínas para el tratamiento del cáncer, las enfermedades autoinmunes y otros trastornos.

La nueva proteína, denominada Neo-2/15, además de simular el efecto de la IL-2 imita el efecto de otra interleuquina, la IL-15, que se está estudiando como un posible candidato de inmunoterapia frente al cáncer.

«Durante más de 30 años hemos intentado modificar la IL-2 para hacerla más segura y efectiva, pero nos encontrábamos con el problema de que las proteínas naturales tienden a ser muy estables», explica el autor principal del artículo, Daniel-Adriano Silva. Afortunadamente, «Neo-2/15 es muy pequeña y muy estable. Debido a que lo diseñamos desde cero, entendemos todas sus partes y podemos continuar mejorándola para hacerla más estable y activo».

Uso limitado

La IL-2 se ha utilizado como tratamiento para aquellos pacientes con cáncer que no tienen otras opciones terapéuticas debido a que han fracasado. Para algunos casos de melanoma avanzado o carcinoma de células renales, la IL-2 puede alcanzar tasas de curación de hasta el 7 por ciento. Sin embargo, su uso está muy limitado debido a que se solo se puede administrar de manera segura a los pacientes más sanos y únicamente en unidades de cuidados intensivos en centros médicos especializados.

El hallazgo demuestra que diseñar proteínas desde cero puede generar moléculas bio-superiores con propiedades terapéuticas mejoradas y menores efectos secundarios.

Se sabe que la IL-2 actúa sobre dos tipos de células inmunes al unirse a los receptores en la superficie de las células. Su efecto en el comportamiento de una célula depende del número y la naturaleza de estas interacciones del receptor. Así, la IL-2 natural puede activar células con receptores beta y gamma responsables de la actividad antitumoral, que es exactamente lo que el paciente desearía. Sin embargo, se une preferentemente a otro tipo de célula inmune que tiene receptores alfa además de los receptores beta y gamma. Y dichas células causan efectos secundarios desastrosos como toxicidad severa e inmunosupresión. Hasta la fecha, desafortunadamente, todas las terapias aprobadas de IL-2 han causado la activación preferencial de estas células fuera del objetivo.

Células diana

La nueva proteína, sin embargo, no se une a las células dañinas, lo que permite la activación de células que atacan al tumor sin activar las células no diana, responsables de la toxicidad y la inmunosupresión, explican los científicos.

Según el investigador principal y director del Instituto de Diseño de Proteínas, David Baker, el hallazgo demuestra que diseñar proteínas desde cero puede generar moléculas bio-superiores con propiedades terapéuticas mejoradas y menores efectos secundarios para prácticamente cualquier molécula biológica cuya estructura sea conocida o predecible.

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