Pueden ser perjudiciales no sólo para el propio cabello, sino también para la piel y otras zonas del cuerpo

FUENTE: La Razón

Durante los últimos años ha aumentado el número de productos de belleza y cuidado personal que aseguran estar libres de sulfatos, siliconas, parabenos, aldehídos... Por lo general, tendemos a pensar que estas opciones son mejores, pero ¿estamos en lo cierto? “La aplicación de champús y otros productos capilares que incluyen determinados ingredientes pueden ser perjudiciales no solo para el propio cabello, sino también para el cuero cabello y otras zonas del cuerpo, como los ojos o la piel del rostro”, explican desde Olaplex, la empresa que comercializa el tratamiento más utilizado por las “celebrities” para ayudar a reparar el cabello dañado. Los productos de esta marca no contienen sustancias que puedan atentar contra el cuerpo. Estos son los principales motivos.

Siliconas. Aportan un aspecto brillante y un tacto suave gracias a la película que forman sobre cada hebra de cabello. Sin embargo, si tu pelo está dañado o seco, esta no es la solución. “Es como tapar un grano con maquillaje y pensar que este ha desaparecido. Para “curar” el cabello, hay que utilizar productos que trabajan desde dentro”, aclaran los estilistas de la marca. Respecto a sus efectos nocivos para el pelo, aquellas siliconas insolubles en agua son especialmente perjudiciales. La capa que esta sustancia forma sobre el pelo impide que respire, lo que a la larga puede terminar pasando factura.

Parabenos. Del mismo modo que gran cantidad de los alimentos que compramos incluyen conservantes, los productos de belleza también contienen sustancias que ayudan a prolongar su vida útil y a que sus propiedades sean más duraderas. Esa es la función de los parabenos. Aunque, como en el resto de los casos, su porcentaje en las formulaciones está limitado, también puede llegar a provocar molestias en personas con mayor sensibilidad a determinados productos y que los apliquen con asiduidad.

Sulfatos. Su función principal es eliminar la grasa. Por eso, además de en productos de limpieza, también se emplea en la formulación de muchos champús, ayudando a retirar el sebo del cabello. Otra de sus funciones es la de producir espuma. ¿Cuál puede ser el problema con los sulfatos?Irritaciones y sequedad en cueros cabelludos, sobre todo, en los más sensibles.

Ftalatos. “Uno de los objetivos para el que más se emplean es ablandar plásticos, pero también son bastante utilizados en productos para el cabello que se aplican mediante aerosol, evitando un aspecto apelmazado”, cuentan los expertos. Sin embargo, la absorción por el cuerpo puede ser tóxica y están asociados a trastornos hormonales.

Dietanolamina. Además de influir en la textura de los champús, haciéndolos más cremosos, también tienen que ver con la formación de espuma. Su uso prolongado podría causar reacciones en la piel, los ojos y el cabello.

Aldehídos. Con frecuencia, están presentes en productos de alisado o en lacas, pero también podrían provocar reacciones molestas en el cuerpo.

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