La Fundación Nene, integrada por especialistas de neurología neonatal y familias advierte de las desigualdades en la atención de los bebés prematuros.

FUENTE: EFE Salud

No podemos permitirnos ni permitir que, habiendo soluciones y medidas que palían dificultades futuras en los bebés prematuros, el Sistema Nacional de Salud no haga todo lo posible por ofrecer la mejor asistencia posible a estos pequeños”, señala en un comunicado el presidente de la Fundación NeNe, Alfredo García-Alix, neonatólogo especialista en desarrollo neurológico.

Y esta es la realidad a la que se enfrentan las unidades de cuidados intensivos neonatales en las que, según la citada fundación, no se aplican de forma homogénea y generalizada estrategias que han demostrado científicamente que mejoran el desarrollo neurológico de los niños prematuros, un 7% de los recién nacidos.

Según el neonatólogo, “hemos vivido un enorme avance de la supervivencia de los prematuros en los últimos años. Sin embargo, no se ha mejorado en la misma medida su desarrollo neurológico. Esto supone un coste emocional y social tremendo”.

La proporción de niños prematuros que sobreviven sin alteración neurológica o discapacidad a largo plazo -añade- no ha evolucionado como la supervivencia y ha disminuido muy poco el porcentaje de prematuros extremos que presentarán discapacidad acusada”.

Casi el 15% de los prematuros extremos presenta parálisis cerebral moderada-grave y un 40%, retraso cognitivo en la edad escolar, según datos facilitados por la Fundación NeNe. Esto se traduce en disfunciones en atención, procesamiento visual, progreso académico, funciones ejecutivas, comportamiento y/o control emocional e interacción social.

Por eso, esa Fundación propone, según evidencias científicas, medidas neuroprotectoras antes, durante y después del parto que pasan por especialistas formados, tecnología adecuada y colocar a la familia en el centro de los cuidados.

Medidas neuroprotectoras para bebés prematuros

  • Unidad especializada que atienda a la madre con riesgo de parto prematuro. En estas unidades debe generalizarse la administración a la madre de: esteroides antenatales (antes de la semana 34); sulfato de magnesio si el parto es inminente; y antibióticos si hay riesgo de inflamación de la placenta.
  • Los padres implicados en el cuidado del bebé: Tras el parto, el equipo sanitario se enfrenta un bebé frágil expuesto al dolor y al estrés y a la falta de estímulos beneficiosos por la separación y poco protagonismo de la familia en los cuidados, algo que impacta negativamente en su neurodesarrollo. Las unidades neonatales deben ser de “puertas abiertas” donde las madres y padres puedan tener acceso libre para participar en el cuidado de sus hijos. El contacto piel con piel con el recién nacido y la lactancia materna (directa de su madre o con leche donada) son dos medidas que han demostrado mejorar el desarrollo neurológico del bebé.
  • Proteger el sueño del bebé, minimizar procedimientos con impacto negativo (dolor, estrés) también han demostrado beneficios en el desarrollo de su cerebro.
  • Cuidar el resto de órganos va a favorecer el desarrollo del cerebro como pulmón, corazón, riñón y evitar infecciones.
  • La ventilación poco agresiva y la monitorización en tiempo real del cerebro del bebé prematuro extremo (el nacido entre la semana 20 y 27) son técnicas que ayudan a detectar problemas agudos e identificar aquellos prematuros con riesgo de trastornos de neurodesarrollo.
  • Tras el alta hospitalaria: El seguimiento y la atención temprana (conjunto de terapias especializadas que aminoran el impacto de los problemas en el neurodesarrollo) es crucial para el futuro” de estos bebés prematuros, según el doctor García-Alix.

El presidente de la Fundación NeNe considera que la atención temprana debería ser incorporada en la cartera del Sistema Nacional de Salud ya que ahora depende de cada comunidad autónoma.

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