La salud bucodental, incluida como parte de la salud general, es esencial para el funcionamiento del cuerpo. Si a esto le añadimos que la relación entre problemas bucales y enfermedades crónicas está demostrada, la importancia de mantener una higiene bucodental adecuada es más que evidente.

De ahí surge la manida recomendación de lavarse los dientes después de cada comida, cuyo objetivo es eliminar el biofilm bucal (placa bacteriana) presente en dientes y encías tras ingerir alimentos. El Streptococcus mutans y el Streptococcus sorbrinus son dos de las bacterias más destructivas de la boca y, cuando éstas no se eliminan, los dientes son más propensos a desarrollar problemas comunes. Por ello, para prevenir cualquier situación que pueda empeorar la salud bucodental, la limpieza diaria con un cepillo de dientes se convierte en un hábito de obligado cumplimiento.

En las farmacias existen una gran variedad de elementos que se deben tener en cuenta cuando se trata de elegir un cepillo dental: tipo de filamento, modelo de cabezal, prototipo de cuello… Todas estas preferencias están relacionadas con las características que engloban a cada individuo por lo que, para una correcta elección del cepillo, es importante tener en cuenta la edad, la salud bucodental y las intervenciones de cada boca.

Las innovaciones que se han hecho en cepillos dentales en los últimos años han repercutido en un aumento de su diversidad. En la actualidad, la longitud y la flexibilidad de los filamentos se adapta al paciente según sus necesidades: ortodoncia, prótesis dentales, niños… Y es que todo depende de las características que ofrezca cada cepillo y ver cuál se adapta mejor a nosotros.

Características

A continuación, os dejamos los elementos que hay que tener en cuenta a la hora de elegir vuestro cepillo:

- Capuchón

Todos tienen en común el capuchón, una funda con orificios, casi siempre transparente, que recubre el cabezal del cepillo dental para que no entre en contacto con otras superficies y permite secar los filamentos, evitando la aparición de microorganismos. Pero su función principal no es otra que mantener la posición y forma de los filamentos, lo que garantiza la eficacia del utensilio por más tiempo.

- Cabezal

Por su parte, la forma y el tamaño del cabezal son dos características que resultan determinantes para la técnica del cepillado. Los cabezales de tamaño normal suelen tener forma redonda en la parte posterior de los filamentos y pueden ser utilizados para la higiene diaria por cualquier persona que no tenga problemas bucodentales graves. En cambio, los que tienen un cabezal de menor tamaño son más accesibles a las zonas más estrechas de la boca, sobre todo cuando las piezas dentales no están del todo alineadas y se necesita un lavado más profundo. Éstos sirven para personas que tienen algún problema bucal de tipo sensible o inflamatorio y, en ocasiones, para niños, reduciendo las náuseas que los cepillos pueden provocarles al tener menos espacio.

Además, la parte posterior del cabezal puede contener unas estrías, normalmente de un material más rugoso, que son los limpiadores linguales, cuyo uso ayuda a reducir el número de microorganismos que están presentes en la boca y a prevenir la halitosis.

-Filamentos

Los filamentos de los cepillos dentales son parte esencial, se caracterizan por tener extremos redondeados y texturizados para proteger los dientes y encías y, en su mayoría, son transparentes para detectar fácilmente el sangrado y evitar el exceso de fuerza al cepillarse. Suelen clasificarse por la rigidez de los filamentos que componen el cepillo (ultrasuave, suave, medio, duro…), pero también existen otros diseños en base a la disposición de los filamentos en el cabezal. Por ejemplo, los cepillos para niños tienen una pequeña cantidad de cerdas, normalmente ultrasuaves o suaves. Mientras que los cepillos para situaciones más especiales, como los de ortodoncia, tienen una característica forma en uve con filamentos de dos longitudes; largos, para limpiar el biofilm de la pieza dental, y cortos, para eliminar los posibles restos que queden en el aparato.

-Cuello

Respecto al cuello del cepillo, cuya postura repercute a la hora de ejercer presión durante el cepillado y en el acceso a zonas más protegidas como las muelas, se sitúa entre el cabezal y el mango y puede ser completamente rígido o angular. Por lo general los cuellos rígidos corresponden a los cepillos eléctricos, ya que de por si facilitan la presión ejercida por el usuario, y la forma del cuello no proporciona una ventaja al usuario. Por otro lado, los angulares se relacionan con los manuales ya que es la única forma de regular la presión a parte de la propia mecánica

-Mango

En cuanto al mango con el que agarrar el cepillo, suele ser lo suficientemente alargado para utilizarlo de forma cómoda, sin que parte de la pasta dentífrica se filtre entre los dedos. Éste tiene una forma más específica para que se adapte a la forma de los dedos y evitar que resbale y caiga en la pila o al suelo. En el caso de cepillos para niños más pequeños, aproximadamente dos años, se adaptan a los dedos cual dedal para facilitar el cepillado.

El cepillo eléctrico y coadyuvante

Por otro lado, existen cepillos más innovadores tecnológicamente: los eléctricos. Éstos producen una vibración de los filamentos con una velocidad que permite una gran cantidad de movimientos por minuto, además de ondas acústicas que permiten la desorganización de la placa bacteriana mientras que otros ejercen movimientos rotatorios realizando una gran cantidad de vueltas. Algunos pueden considerarse inteligentes al disponer de sensores que detectan las zonas de la boca donde la persona se cepilla más o menos e, incluso, desempeñan un control de la presión que las personas ejercen y avisa en caso de que ésta sea excesiva. Además, si se conecta al teléfono móvil, proporciona información al usuario y consejos personalizados a través de una APP. Tanto niños como adultos pueden beneficiarse de las ventajas que ofrecen los cepillos eléctricos, cuyas mejoras facilitan la limpieza a los usuarios al reducirse el tiempo empleado en cada cepillado, especialmente cuando se trata de los niños.

En cuanto a los cepillos interproximales, éstos son similares a los tradicionales, pero de un tamaño mucho menor, se utilizan como apoyo a los normales y actúan donde los primeros no pueden limpiar: entre los dientes y, en algunos casos, entre la ortodoncia y el diente. Existen dos modelos, rígidos y angulares, y tienen también unas cerdas transparentes para detectar el sangrado y no aplicar mucha presión en la zona, pero en este caso son más rígidas. Eso sí, algunos contienen filamentos de plástico blando y no son necesariamente transparentes.

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