Desde el MICOF valenciano sostienen que la principal reflexión que debería hacerse sobre la pandemia es si realmente se han empleado todos los recursos disponibles, de la manera más eficiente, para poder enfrentar esta crisis.

FUENTE: IM Farmacias

Como ejemplo claro de esta situación, Jaime Giner Martí­nezpresidente del COF Valencia (MICOF), destaca el hecho de que "la administración sanitaria no ha empleado todo el potencial que las farmacias comunitarias tenían para combatir de manera activa la pandemia. Desde nuestro punto de vista consideramos que se ha infrautilizado el conocimiento y la pro­fesionalidad del farmacéutico, que podría haber ayudado a evitar la saturación en atención primaria y urgencias hospitalarias. Además en un momento en el que era recomendable que los colectivos de riesgo no salieran de sus casas, tratándose en su mayoría de pacientes crónicos, no había ni siquiera ensayado un sistema de dispensación de medicamentos a domicilio, lo que suponía un grave problema para este tipo de pacientes. La propia necesidad hizo que se llevara a cabo, pero de manera casi improvisada y cuando el estado de alarma ya estaba avanzado".

Consecuencias

El tsunami que ha supuesto esta crisis sanitaria ha afectado de lleno a toda la sociedad, y por supuesto a la farmacia. Desde el punto de vista del presidente, "la farmacia comunitaria ha sido una de las grandes incomprendidas de esta crisis. El hecho de que la administración sanita­ria no considerara a los farmacéuticos sanitarios en riesgo de contagio ha supuesto una desprotección intolerable que nos ha llevado a tomar medidas por nuestra cuenta para proteger a farmacéuticos y personal de la farmacia. La administración hizo oídos sordos a nuestras reivindicacio­nes de material de protección, y eso nos llevó a tener que reaccionar por nuestra cuenta y comprar EPIs para nuestros colegiados farmacéuticos comunitarios y para el personal de sus farmacias".

Por otro lado, señala que, como profesionales, la crisis ha hecho a los farmacéuticos tomar conciencia de la importancia de transmitir mensajes de cuidado de la salud, así como de ofrecer servicios para la prevención de las enfermedades. "El hecho de que hayamos insistido en la distancia de seguridad o en la higiene de manos hace que el paciente valore estos consejos, no solo para prevenir el Covid-19 sino incluso otras enfermedades. Todo ello corrobora la importante labor de prevención que se realiza desde la farmacia comunitaria. Creo que esta crisis nos tiene que poner en valor y que el ciudadano tiene que ver en nosotros no solo dispensadores de medicamentos sino profesionales sanitarios que protegen su salud y mejoran su calidad de vida".

En la provincia de Valencia se han visto afec­tados 66 profesionales entre farmacéuticos, técnicos, auxiliares u otro personal como contabilidad o limpieza, de un total de 45 farmacias. Tres de ellas tuvieron que cerrar, aunque en la actualidad ya se encuentran todas abiertas.

Reivindicaciones

La profesión farmacéutica lleva mucho tiempo reivindicando la necesidad de un papel más activo dentro del sistema sanitario, que podría haber ayudado a que muchos problemas sur­gidos a lo largo de esta crisis no se hubiesen dado, o se hubiesen minimizado considera­blemente. "El MICOF lleva años reivindicando el tratamiento de síntomas menores desde la farmacia comunitaria, y desde hace dos conta­mos con el respaldo del estudio INDICA+PRO, promovido juntamente con SEFAC y realizado por el Grupo de Investigación en Atención Far­macéutica de la Universidad de Granada (GIAF-UGR) y en el que además ha participado en su diseño la Conselleria de Sanitat, las sociedades médicas de atención primaria y familiar SEMER­GEN y SEMFyC y asociaciones de pacientes", explica el presidente.

INDICA + PRO demuestra que casi un 70% de las consultas por síntomas menores podrían transferirse y tratarse desde la Farmacia Co­munitaria, lo que conllevaría la descongestión de la atención primaria, que permitiría a los facultativos mayor disponibilidad para el tra­tamiento de pacientes complejos. "Además, esta coordinación beneficiaría a la parte más importante del sistema: el paciente. Ya que se lograría una asistencia integral e integrada que mejoraría notablemente no solo su calidad de vida, sino también de una manera indirecta su percepción del sistema sanitario", afirma.

Según este programa, el impacto económico para el sistema sanitario supondría un ahorro de más de 120 millones de euros anuales en la Comunidad Valenciana.

También llevan años reivindicando la aten­ción farmacéutica domiciliaria para pacientes vulnerables, y solo han conseguido poner en marcha proyectos piloto a domicilio, pero nunca se ha acabado de estandarizar. Si hu­biera un protocolo de actuación establecido entre la administración sanitaria, el colectivo farmacéutico y el resto de los profesionales sanitarios involucrados, "muy posiblemente se habría podido atender a estos colectivos desde el principio de la crisis y no habrían sufrido ningún contratiempo en la dispensación de sus tratamientos. Luchamos contra la falta de adherencia, pero esta crisis, desde luego, no ha favorecido la situación. Y es algo que se podría haber evitado", manifiesta Giner.

Medicamentos hospitalarios

En la Comunidad Valenciana, durante la crisis, no se ha contemplado la dispensación en farmacia de medicamentos hospitalarios. Ade­más, hay que diferenciar dos tipos. Por un lado, los DH, que según la AEMPS son de dispensa­ción en farmacia comunitaria, y sin embargo la Administración valenciana continúa dispen­sando en los hospitales, pese a las sentencias en contra y la incomodidad que supone para el paciente por el consiguiente desplazamiento innecesario al centro hospitalario.

Esta situación ha supuesto un problema añadi­do durante la crisis, explica Giner, puesto que el paciente no podía desplazarse al hospital. "Para solucionarlo, la Administración, en vez de contar con la farmacia comunitaria, ha optado por seguir incumpliendo las sentencias y contra­tar a una empresa de mensajería para el reparto de medicamentos. La adopción de esta medida hace que se esté creando un canal paralelo al que ya existe por ley, que es la farmacia comuni­taria. Pediremos responsabilidades, porque con esta acción no solo ha incrementado costes, sino que ha aumentado el riesgo al no dar continui­dad a la custodia del medicamento por parte del farmacéutico. Veremos cómo acaba esto, pero estamos estudiando acciones contundentes".

Por otra parte, están los medicamentos hospitalarios, que son de dispensación hospitalaria, y la situación es la misma. "Creo que es una tremenda irresponsabilidad que se realice el reparto por mensajería, sin garantía de la custodia de la medicación. Al optar por la coordinación del farmacéutico comunitario con el hospitalario, bajo las indicaciones de este último, se podría haber realizado la dispensa­ción y supervisión del estado del paciente de una forma segura y coordinada. Creo que este tipo de decisiones van a mermar la calidad que la farmacia hospitalaria estaba dando a sus pacientes, además de que suponen un inmenso coste para la Administración pública, que se dedica a rechazar recursos tan valiosos como el de la farmacia comunitaria".

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