La organización publica su análisis anual del ejercicio anterior, que respalda una tendencia del sector previa a la llegada de la pandemia por SARS-CoV-2.

FUENTE: Diario Médico

Las farmacéuticas asociadas a la patronal norteamericana PhRMA –tanto las de origen estadounidense como las extranjeras que operan en el país- volvieron a batir el récord de inversión en I+D en 2019, año en el que entre todas destinaron 83.000 millones de dólares a esta actividad. La facturación del sector, sin embargo, cayó un 7,5% en ese mismo ejercicio; la mayor caída experimentada en las últimas cuatro décadas de las compañías a las que representa la citada organización, que publica su análisis anual respecto al ejercicio anterior revelando en este caso una tendencia del sector previa a la llegada de la pandemia por SARS-CoV-2.

En los últimos 20 años, las compañías integradas en PhRMA han invertido cerca de un billón de dólares en la búsqueda de nuevos tratamientos, según el balance realizado por la citada organización sobre la actividad del sector.

Dentro y fuera de EEUU

El incremento interanual de la inversión en I+D ha sido del 4,2% respecto a la realizada por estas compañías en 2018. Además, y según el desglose que PhRMA hace de la inversión hecha dentro y fuera de Estados Unidos –país de origen de la patronal-, es la realizada en el extranjero la que porcentualmente más creció el pasado año, con un incremento del 7% -hasta alcanzar casi 18.600 millones de dólares- frente al aumento del 3,4% de la inversión doméstica en este concepto, que ascendió a algo más de 64.000 millones de dólares.

En las últimas cuatro décadas, el incremento medio de la inversión del sector en I+D ha sido del 10%, con el año 1988 destacando por encima de todos con un incremento del 18,8% respecto a la realizada en el ejercicio anterior, y el año 2011 como aquel en el que la inversión no solo no creció sino que cayó un 4,1%. Desde entonces, la cifra total cada año ha batido el récord del ejercicio anterior, con 8 años consecutivos ya de crecimiento.

El dato puesto en contexto revela también intensidad en cuanto a la dedicación de las compañías a este concepto, de acuerdo con la patronal. Así, en 2019 la inversión global en I+D ha sido la equivalente al 22% de la facturación de las compañías, un porcentaje considerablemente más elevado que el que otros sectores destinan a investigación y desarrollo. Además, el gasto en I+D de las asociadas de PhRMA representó cerca de la sexta parte de la inversión total en I+D realizada el año pasado en Estados Unidos entre todos los sectores y negocios, siendo el sector con más representación en el cómputo global. Además, ese 22% es el porcentaje sobre facturación más elevado hasta ahora en el sector desde comienzos de la década de 1980.

El grueso de la inversión de 2019 en I+D –casi el 30% del total- se destinó a la fase III de investigación clínica, en la que ya se administran los candidatos a miles de pacientes y voluntarios.

Recuerda el informe que gracias a esta inversión las compañías del sector tienen en la actualidad casi 260 vacunas en desarrollo para la prevención y el tratamiento de enfermedades, incluidos distintos tipos de potenciales vacunas para la Covid-19, además de otras áreas que eventualmente pueden generar avances como algunos de los logrados en 2019 y que PhRMA destaca. Por ejemplo, recuerda que en el pasado ejercicio la agencia reguladora estadounidense FDA aprobó la comercialización de 55 nuevos tratamientos o vacunas, incluida la primera vacuna para la prevención del Ébola, así como una terapia génica para el tratamiento de la atrofia muscular espinal, una de las principales causas de mortalidad infantil, y dos nuevos tratamientos para la anemia falciforme. Además, PhRMA destaca que el 74% de los potenciales medicamentos en desarrollo en la actualidad son compuestos primeros de clase, lo que significa que representan una aproximación totalmente novedosa al eventual tratamiento de una enfermedad.

Impacto directo en la salud

El resultado de la apuesta investigadora del sector en las últimas décadas ha permitido una reducción del 29% en las muertes por cáncer desde comienzos de la década de 1990, y según la patronal estadounidense la comunidad investigadora internacional atribuye el 73% de estos resultados a los nuevos medicamentos desarrollados en este periodo.

Por último, el informe recuerda que el complejo ecosistema de I+D es además la base para los cuatro millones de puestos de trabajo que el sector biofarmacéutico genera en la economía global, incluidos los 130.000 investigadores biofarmacéuticos que trabajan directamente en el desarrollo de nuevos medicamentos.

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