La exposición a la microbiota materna del recién nacido permite restituir los microrganismos beneficiosos en los partos por cesárea. Se necesitan más estudios para comprobar si esto se traduce en una protección frente al riesgo de enfermedades a corto y largo plazo.

FUENTE: Sinc

Los bebés nacidos por cesárea no están expuestos a los mismos microorganismos que los nacidos por parto vaginal, por lo que no presentan la misma microbiota. Sin embargo, un estudio liderado en EE UU y donde participan varios centros de investigación de otros países, entre ellos el Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA), ha probado por primera vez que este conjunto de microbios beneficiosos puede restaurarse mediante la exposición a la microbiota materna justo después del parto. El estudio se publica en la revista científica Med.

La microbiota humana consiste en miles de millones de bacterias, virus, hongos y otros microorganismos que viven en nuestros cuerpos. Algunos son beneficiosos, y otros dañinos. Las mujeres transmiten estos microorganismos a sus bebés de forma natural en el parto, siendo los primeros colonizadores del intestino y ayudando a desarrollar su sistema inmunitario.

Alteraciones en la microbiota intestinal en los neonatos durante el primer año de vida se han asociado a un mayor riesgo de desarrollo de enfermedad en el niño y el futuro adulto.

“Alteraciones en la microbiota intestinal en los neonatos durante el primer año de vida se han asociado a un mayor riesgo de desarrollo de enfermedad en el niño y el futuro adulto”, revela María Carmen Collado, investigadora del CSIC que lidera el grupo español en el estudio.

Pero el uso de antibióticos y el parto por cesárea interrumpen esta transmisión de microorganismos, lo que se asocia a un mayor riesgo de desarrollar enfermedades no transmisibles como obesidad, alergias, asma y diversas patologías metabólicas e inmunes.

“El nacimiento por cesárea, la exposición a antibióticos y una baja lactancia materna están relacionadas con efectos perjudiciales en la microbiota. Por ello, es necesario desarrollar nuevas estrategias para modularla en los primeros momentos de la vida. Este estudio representa un ejemplo claro de una nueva intervención postnatal con efectos durante el primer año de vida”, resume Collado.

El nacimiento por cesárea, la exposición a antibióticos y una baja lactancia materna están relacionadas con efectos perjudiciales en la microbiota.

Esta nueva investigación analizó 177 bebés de cuatro países, entre ellos España, que fueron estudiados durante su primer año de vida. De ellos, 98 nacieron por parto vaginal y 79 por cesárea, 30 de los cuales fueron expuestos a la microbiota materna con una gasa impregnada con microbiota vaginal.

Los resultados muestran que la microbiota de los bebés nacidos por cesárea y expuestos a la materna fue similar a la de los bebés nacidos por vía vaginal. Además, se observó que la microbiota vaginal de las madres en el momento del parto era similar a la de otras partes de sus cuerpos (intestino, boca y piel).

 

Estudio pionero

Este es el primer gran estudio observacional multicéntrico que prueba cómo restituir la exposición natural a los microorganismos vaginales maternos en los bebés nacidos por cesárea. Además, muestra que esta presentación normaliza el desarrollo de la microbiota durante el primer año de vida.

Los autores se centrarán ahora en realizar ensayos clínicos para determinar si la normalización de la microbiota se traduce en una protección frente al riesgo de enfermedades a corto y largo plazo

Ahora, los próximos pasos se centrarán en realizar ensayos clínicos aleatorios para determinar si la normalización de la microbiota se traduce en una protección frente al riesgo de enfermedades a corto y largo plazo.

“Necesitamos más investigaciones para determinar qué bacterias protegen contra la obesidad, el asma y las alergias, enfermedades que comparten una inflamación subyacente”, asegura María Gloria Domínguez Bello, profesora en la Universidad Rutgers (EE UU) y autora principal del estudio. “Nuestros resultados apoyan la hipótesis de que la transferencia y adquisición de microbiota materna normaliza el desarrollo del microbioma de los bebés”, concluye.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un 15 % de los nacimientos requieren cesárea para evitar riesgos en la vida de la madre o el bebé, pero en países como Brasil, República Dominicana, Irán y China, el parto por cesárea se realiza en más del 70 % de los nacimientos en ciudades. En España, los nacimientos por cesárea se sitúan entre el 25 y el 28 %, es decir, uno de cada cuatro partos, casi el doble de lo recomendado por la OMS.

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