Día Mundial de las Legumbres

Tradicionalmente, las legumbres han formado parte esencial de la dieta mediterránea; sin embargo, los cambios en los hábitos alimentarios y el auge de los productos ultraprocesados han provocado que su consumo disminuya de forma significativa. Actualmente, la evidencia científica vuelve a situarlas en el centro de la alimentación saludable, no solo como un alimento tradicional, sino como una auténtica herramienta de prevención y promoción de la salud.

Las legumbres (lentejas, garbanzos, alubias, guisantes, etc.) destacan por su excelente perfil nutricional. Son una gran fuente vegetal de proteínas de alta calidad, ricas en fibra, vitaminas del grupo B, minerales y compuestos bioactivos con efecto antioxidante y antiinflamatorio. Además, su contenido en grasas y su índice glucémico son bajos, lo que las convierte en un alimento de especial interés para pacientes con diabetes, dislipemias y sobrepeso.

Numerosos estudios han evidenciado que el consumo regular de legumbres se asocia con una menor incidencia de enfermedades cardiovasculares, mejora la regulación del colesterol y reduce el riesgo de obesidad y síndrome metabólico. Asimismo, su alto contenido en fibra contribuye a mejorar la salud digestiva, favorece la sensación de saciedad y ayuda a mantener en buen estado la microbiota intestinal.

A pesar de sus numerosos beneficios, persisten ciertos mitos que limitan su consumo: la percepción de que son difíciles de digerir, que requieren largos tiempos de preparación, que “engordan”, etc. Todos ellos provocan que muchas personas las releguen a un segundo plano; no obstante, una correcta preparación (remojo adecuado, cocción prolongada o acompañamiento de especias digestivas) mejora notablemente su tolerancia sin olvidar que las opciones actuales de legumbres cocidas permiten incorporarlas de forma rápida y sencilla a nuestra alimentación diaria, sin perder calidad nutricional.

Las farmacias, claves en la educación alimentaria

En este contexto, la Farmacia Comunitaria se consolida como un espacio clave para la educación alimentaria. El farmacéutico, como profesional sanitario cercano y accesible, puede desempeñar un papel fundamental en la promoción de hábitos saludables, ayudando a la población a redescubrir el valor de alimentos básicos como las legumbres. En este contexto y con el objetivo de reforzar este papel, hace algunos años el MICOF elaboró la “Guía para Farmacia Comunitaria: Legumbres y Salud”, una herramienta educativa que proporciona consejos prácticos y sencillos para orientar a los ciudadanos hacia patrones alimentarios más saludables.

Además, fomentar el consumo de legumbres no solo tiene un impacto positivo en la salud individual, sino también en la salud del planeta. Se trata de alimentos sostenibles, con una baja huella ambiental, cuyo cultivo contribuye a la mejora del suelo y a la reducción de emisiones. Apostar por las legumbres es, por tanto, una decisión coherente con un modelo de alimentación más responsable y respetuoso con el entorno.

En definitiva, recuperar el protagonismo de las legumbres en nuestra dieta es una oportunidad para volver a una alimentación más sencilla, nutritiva y consciente. Más allá de modas pasajeras, estos alimentos representan una fuerte alianza entre tradición, ciencia y sostenibilidad. Y en este camino hacia un estado de salud óptimo, el asesoramiento profesional desde la farmacia puede marcar la diferencia, ayudando a transformar pequeños cambios en grandes beneficios a largo plazo.

Farmacias abiertas y de urgencia más cercanas