La Comunidad Valenciana completó en 2025 su primer año íntegro sin recorte de cupón-precinto en farmacia. El sistema gestionó, sin incidencias, 113 millones de envases financiados mediante acreditación electrónica basada en DataMatrix y verificación en SEVeM.

Fuente: Diario Farma

La Comunidad Valenciana ha cerrado su primer año completo sin recortar cupones precinto en las farmacias. En 2025, el sistema sanitario valenciano gestionó 136,4 millones de envases dispensados con financiación pública, por un importe aproximado de 1.714 millones de euros, a través de 2.355 oficinas de farmacia y con 4,42 millones de ciudadanos que recibieron al menos una dispensación. Todo ese volumen se tramitó sin soporte físico justificativo.

El cambio ha supuesto que más de 113 millones de cupones precinto dejaran de recortarse, con una fiabilidad del 99,7% y que no fuera necesaria la impresión de aproximadamente 54 millones de hojas justificantes. Desde el punto de vista logístico, el impacto es igualmente significativo: antes del proyecto se gestionaban mensualmente más de 1.000 palets documentales; tras la implantación del nuevo modelo, el volumen físico se redujo en torno al 70-75%. Así lo ha explicado la directora general de Farmacia de la Comunidad Valenciana, Elena Gras, en conversación con Diariofarma.

El sistema implantado sustituye el cupón-precinto físico como justificante de la dispensación por una acreditación electrónica basada en la captura del código DataMatrix del envase, la verificación y desactivación del identificador único en el Sistema Español de Verificación de Medicamentos (SEVeM) y la validación electrónica de la transacción. El circuito de facturación y pago no se modifica ya que el ajuste afecta exclusivamente al soporte justificativo de la dispensación, manteniéndose intactos los procedimientos de facturación a los colegios oficiales y el pago por parte de la Administración. En este sentido, Gras quiere destacar que el papel de los colegios seguirá siendo esencial en las relaciones entre la Administración y las oficinas de farmacia.

Para la directora general de Farmacia, el proyecto se abordó desde el inicio con una doble exigencia: solvencia técnica y jurídica. “Cuando se inicia un proyecto de estas características, lo más importante es que no haya ningún problema”, explica Gras, y por ello, siempre fue informando de los pasos al Ministerio de Sanidad, al igual que hizo con la corporación farmacéutica.

La responsable de Farmacia también subraya que la Comunidad Valenciana contaba con una base tecnológica que permitía aplicar el modelo “al 100% de las recetas dispensadas”. En este sentido, recuerda que en la región todas las prescripciones están integradas en el sistema electrónico, incluidas aquellas que se emiten en papel ya que posteriormente se incorporan al circuito digital.

Desde el punto de vista operativo, la acreditación electrónica descansa en tres elementos que, según detalla, garantizan la validez del proceso: la captura del código DataMatrix del envase, el código de verificación que proporciona el SEVeM y la confirmación de que la operación es correcta. “Son los tres elementos que dicen que efectivamente la dispensación es correcta a un paciente concreto y esa información es la que se transmite a la conselleria”, explica.

La integración tecnológica se realiza a través de los sistemas de receta electrónica valencianos, RELE y RELE-SNS, lo que permite que el farmacéutico visualice la activación y desactivación del identificador único en el momento de la dispensación. De este modo, el sistema incorpora un registro electrónico trazable y auditable.

El modelo se sustenta, además, en el Reglamento Delegado (UE) 2016/161, que establece la serialización e identificación individual de los envases, en el Real Decreto 1718/2010, que contempla expresamente la utilización de procedimientos telemáticos en dispensación y facturación, y en las competencias autonómicas en la gestión de los procedimientos de reembolso dentro de la prestación farmacéutica. La Abogacía de la Generalitat Valenciana avaló la solidez jurídica del sistema implantado.

Incidencias y continuidad asistencial

Uno de los aspectos que generaba mayor incertidumbre antes de la implantación era la gestión de posibles incidencias técnicas. Problemas de conectividad, interrupciones temporales en plataformas externas o fallos en la comunicación con el SEVeM podían plantear dudas sobre la viabilidad operativa del modelo.

Durante este primer año de funcionamiento, el sistema ha tenido que afrontar caídas del sistema de verificación, paradas programadas e incluso un apagón. Ninguna de estas situaciones impidió la dispensación ni alteró la posterior facturación, según explica la directora general.

El diseño incorpora mecanismos de contingencia que permiten registrar las operaciones localmente cuando se produce una incidencia y proceder a su verificación y transmisión en diferido una vez restablecida la conectividad. De este modo, la dispensación no se paraliza y se mantiene la coherencia del registro electrónico.

“La prioridad es que el ciudadano no vea interrumpido el acceso a su tratamiento”, subraya Gras. El modelo se concibió precisamente para garantizar que cualquier incidencia tecnológica no afectara al acto asistencial ni al circuito posterior de facturación, que se mantiene inalterado.

Tras un año completo de actividad, la directora general sostiene que el sistema ha soportado el volumen total de la prestación farmacéutica sin que las incidencias técnicas hayan comprometido la continuidad asistencial ni la validez del proceso justificativo electrónico.

Trazabilidad y seguridad del paciente

Uno de los avances más relevantes del modelo valenciano es el refuerzo de la trazabilidad del medicamento y de la seguridad del paciente. El sistema permite identificar de forma unívoca qué envase concreto se dispensa, a qué receta electrónica corresponde y a qué paciente se vincula, incorporando además información relativa al lote y la fecha de caducidad. Esa identificación individualizada no era alcanzable con el procedimiento tradicional basado en el cupón-precinto físico.

Esta capacidad tiene una aplicación directa en la gestión de alertas de calidad y retiradas de lote. El sistema posibilita identificar con precisión qué pacientes han recibido un determinado envase, permitiendo adoptar actuaciones dirigidas en plazos reducidos. El nivel de precisión operativa que ofrece el registro electrónico no estaba disponible con los procedimientos documentales tradicionales.

Para Gras, el impacto del proyecto no debe medirse únicamente en términos de simplificación administrativa, sino en su contribución al control, a la capacidad de auditoría y a la seguridad del paciente, que pasa a estar respaldada por un sistema de identificación individual de cada envase dispensado.

Impacto administrativo y modelo replicable

Desde la perspectiva de gestión, la sustitución del cupón-precinto ha supuesto una reducción significativa de cargas administrativas tanto para las oficinas de farmacia como para la Administración.

La eliminación del recorte, adhesión y almacenamiento de más de 113 millones de cupones anuales reduce tareas manuales asociadas exclusivamente a la facturación documental y simplifica los circuitos internos en farmacia. Para la Administración, el principal beneficio no reside únicamente en la reducción de papel o de costes logísticos, sino en la “mejora del control” de la gestión de la prestación, mediante registros electrónicos trazables y verificables de forma auditable.

El modelo valenciano se articula, además, sobre una integración plena en los sistemas de receta electrónica. Ese es uno de los factores determinantes para que la región haya podido dar el paso y puede suponer un hándicap para otras que no tengan sistemas de información adecuados. En este contexto se enmarca también el uso de Nodofarma como canal de comunicación.

Sobre este punto, Gras reconoce que uno de los elementos que puede generar inquietud en otras comunidades es la utilización de este canal, al tratarse de una infraestructura vinculada a los colegios farmacéuticos. Algunas de las dudas planteadas, explica, giran en torno a la posibilidad de que se compartan datos sensibles o se altere el equilibrio en la futura facturación. Desde su punto de vista, esas preocupaciones no se corresponden con el funcionamiento real del modelo, ya que el cambio afecta exclusivamente al soporte justificativo y no introduce modificaciones en el circuito económico.

Balance de un año

Tras un año completo de funcionamiento, la directora general asegura que no se han detectado incidencias vinculadas a fraude derivadas de la eliminación del cupón-precinto físico. Según explica, el sistema refuerza los mecanismos de control al disponer de registros electrónicos individualizados y trazables de cada envase dispensado, lo que facilita la labor de supervisión. La inspección sanitaria mantiene sus funciones de control sobre la prestación farmacéutica, ahora apoyadas en información electrónica consistente y auditable, que permite verificar con mayor precisión las dispensaciones realizadas y su correspondencia con la receta electrónica y el paciente.

Por todo ello, Gras sostiene que el balance es claramente positivo. La eliminación del cupón-precinto no representa, a su juicio, una mera simplificación administrativa, sino una modernización estructural que mejora la eficiencia operativa, el control, la capacidad de auditoría y la trazabilidad del medicamento, manteniendo intacta la continuidad asistencial y el sistema de facturación. Eso sí, espera que se avance en esta misma senda en el resto de España para dejar la situación de transitoriedad que obliga a los farmacéuticos a anular con rotulador los códigos de barras.

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