El salbutamol es el broncodilatador β₂-agonista de acción corta de referencia como tratamiento de rescate del broncoespasmo en el asma leve, moderado o grave, así como para la profilaxis del broncoespasmo inducido por ejercicio. Un aspecto crítico poco conocido es que, tras agotar las aproximadamente 200 dosis de principio activo, el inhalador puede seguir expulsando aerosol al presionarlo (sonido y vaporización al presionarlo) sin expulsar fármaco alguno. Este fenómeno puede generar al paciente la falsa percepción de que está recibiendo tratamiento cuando en realidad sólo inhala el gas propelente, sin obtener efecto terapéutico.
Es importante destacar, que los inhaladores suelen carecer de contador visible y que no existen métodos caseros fiables para verificar las dosis restantes: agitar el inhalador, pesarlo o sumergirlo en agua pueden dar resultados erróneos y no se recomiendan. Por ello, el paciente suele ignorar que el dispositivo está vacío hasta que aparecen síntomas de falta de eficacia.
Y es que la inhalación desde un dispositivo sin dosis restantes genera falsa sensación de dosis administrada sin broncodilatación. Clínicamente, esto se manifiesta como persistencia o empeoramiento de los síntomas asmáticos (sibilancias, disnea u opresión torácica) pese a la “dosis de rescate”. Se han notificado casos de exacerbaciones graves de asma atribuidas al uso accidental de inhaladores en esta situación. Si un paciente con asma grave utiliza un inhalador de salbutamol y no obtiene alivio inmediato y duradero (usualmente ≥3 horas) tras la inhalación, debe sospecharse que el inhalador no contiene más que propelente o existe un caso de fracaso terapéutico (tolerancia al medicamento). En tales situaciones se debe recomendar al paciente buscar atención médica urgente, ya que la falta de respuesta al broncodilatador puede requerir un tratamiento alternativo inmediato.
Recomendaciones prácticas del farmacéutico al paciente
El farmacéutico desempeña un papel clave en la prevención de este riesgo mediante educación al paciente. Entre las recomendaciones que puede realizar están:
En cada una de estas recomendaciones puede citarse la ficha técnica de salbutamol como referencia. El objetivo es que el paciente comprenda que un inhalador “vacío” no hace daño directo, pero sí deja desprotegida su condición respiratoria.

Bibliografía
COMUNICACIÓN DIRIGIDA A PROFESIONALES SANITARIOS
Ventolin (salbutamol) 100 microgramos/inhalación, suspensión para inhalación en envase a presión: potencial uso inadvertido de un inhalador presurizado de salbutamol vacío.