Al viajar con niños lo más importante es la seguridad y la comodidad de los hijos

Se acercan unas fechas donde los viajes, ya sean a casa de parientes o para disfrutar de días de vacaciones, son muy comunes.

Al viajar con niños siempre hay que tener en cuenta una máxima, no importa la hora que lleguemos a destino, sino la comodidad y el descanso de los hijos. Por ello es importante, antes de hacer un viaje por carretera, planificar las paradas necesarias para su descanso y alimentación si son mayores, o cambio de pañales y las tomas de biberón/pecho si son bebés.

Durante el trayecto hay dos molestias bastante comunes en los niños: mareos y dolor por presión en los oídos.

MAREOS

Los mareos por cinetosis son frecuentes en niños entre los 2 y 15 años y se deben a una disociación entre la información que llega por los ojos y la que transmite el sentido del equilibrio. Es una sensación desagradable de inestabilidad, acompañada de alteraciones digestivas y otros síntomas como bostezos, náuseas, sudores fríos, palidez e incluso vómitos.

Estos mareos se pueden reducir de las siguientes maneras:

  • Llevar el habitáculo del vehículo ventilado, evitando olores intensos como ambientadores o tabaco.
  • Limitar en la medida de lo posible mantener la mirada en un punto fijo del interior del coche como libros o pantallas.
  • Mantener la cabeza erguida y el cuello recto; cualquier desviación de la cabeza empeora la cinetosis.
  • Si ya hay nauseas, bajar la velocidad y que el niño haga inspiraciones profundas hasta que se recupere. No es recomendable la ingesta de líquidos, ya que puede desencadenar el vómito.

En aquellos casos que experiencias previas con las recomendaciones anteriores no han dado un resultado positivo, puede ayudar la toma de dimenhidrinato 30 minutos antes de empezar el desplazamiento, normalmente en gotas para facilitar su deglución.

PRESIÓN EN LOS OÍDOS

La sensación de presión en el oído se debe a cambios en la presión que se producen en el espacio de aire localizado detrás del oído medio. En ocasiones sentimos una sensación en los oídos cuando volamos, entramos en un túnel en tren o bajamos rápido con un coche por una carretera de montaña. Esta sensación es especialmente extraña en los bebés y los niños pequeños, donde las Trompas de Eustaquio aún están en formación y son propensas a acumular secreciones mucosas (más aún si están en un proceso catarral).

En este punto cabe recordar que, en caso de sufrir otitis, sinusitis o catarros, no es recomendable viajar en avión, ya que estos aumentos de presión pueden empeorar la patología y causar daños en el oído.

Para evitar estas molestias se pueden seguir las siguientes recomendaciones:

  • Tomar agua en abundancia:  Con ello motivamos que las trompas de Eustaquio se abran y, si viajamos en avión, donde el ambiente suele ser seco, evitamos sequedad de la mucosidad nasal.
  • Si son mayores de tres años también se le puede dar un caramelo o chicle para ayudar a paliar este cambio de presión. En niños menores se puede recurrir a un chupete o biberón.
  • Si se vuela, además de la recomendación anterior, el paracetamol o el ibuprofeno pueden ayudar a paliar el dolor instaurado.

SISTEMAS DE RETENCIÓN INFANTIL

Desde la Dirección General de Tráfico se indica que los menores de edad que tienen una estatura que es igual o inferior a 135 centímetros deben utilizar siempre un sistema de retención infantil (SRI) homologado, que esté adaptado al peso y la estatura del niño o la niña, y situado en los asientos traseros. La DGT explica que excepcionalmente podrían ocupar el asiento delantero (y con ese airbag desactivado): cuando el vehículo no disponga de asientos traseros, cuando todos los asientos traseros ya estén ocupados por otros menores y cuando no sea posible instalar en esos asientos el SRI. Por otra parte, recomienda que el menor vaya en el sentido contrario a la marcha el mayor tiempo posible, como mínimo hasta los 15 meses, y siguiendo las instrucciones del fabricante.

Hay que tener en cuenta que se calcula que la utilización correcta de los SRI, popularmente conocidas como “sillitas”, puede reducir en un 75 % las muertes de menores en los vehículos, y reducir las lesiones en un 90 %.

Hasta ahora en España los sistemas de retención infantil se clasificaban en diferentes grupos según el peso del niño y se identificaban por un número (0, 0+, 1, 2, 3), esta era la normativa R44. En el 2013 entró en vigor una nueva normativa, la I-Size, en la cual se clasifican las “sillitas” según la altura. Desde entonces han convivido las dos normativas, pero desde el año pasado las nuevas deben de cumplir la I-Size.

A la hora de elegir un SRI, es importante comprobar que sea compatible con el vehículo, informarse sobre el sistema de instalación en cada modelo (algunos llevan el sistema Isofix, con anclajes pensados para las “sillitas”), y confirmar que se ha amarrado correctamente el SRI. También es aconsejable no viajar con objetos sueltos por el interior.

Además, en la DGT recuerdan que la manera de conducir el automóvil es fundamental para la seguridad de los niños, y de todas las personas que van en el vehículo, y remarca que es conveniente “conducir de forma tranquila, respetando las normas, sin agresividad ni brusquedades, manteniendo el espacio de seguridad y ajustando la velocidad a las necesidades del tráfico”.

LAS EMBARAZADAS Y EL CINTURÓN

La salud de las mujeres embarazadas y de los fetos que llevan en su interior también se debe tener muy en cuenta cuando se viaja en un vehículo. Por eso se incide que las embarazadas no deben viajar nunca sin usar el cinturón de seguridad.

La forma correcta de ponerse el cinturón, según explica la DGT, es con la cinta superior sobre el hombro y pasando por la mitad del pecho, y con la cinta inferior colocada por debajo del abdomen. También se recomienda que el respaldo del asiento esté en posición vertical.

Por otra parte, advierte que no deberían de ir con la cinta inferior horizontal sobre la tripa, ni poniendo objetos entre la cinta y el abdomen (la mano, un cojín…), ni sentándose son una o las dos piernas sobre la cinta abdominal, ni pinzando las cinta, y ni que la banda diagonal pase bajo el brazo del lado de su sujeción.

PREPARAR EL BOTIQUÍN

También es importante en esta planificación tener en cuenta las posibles emergencias que puedan surgir. Conviene llevar un botiquín que contenga:

  • Antipirético y analgésico como el paracetamol o ibuprofeno.
  • Antiséptico para limpieza de heridas, el más común es la clorhexidina.
  • Apósitos para heridas.
  • Termómetro.
  • Medicamento para evitar los mareos.
  • Crema hidratante, sobre todo en los niños pequeños.
  • Suero fisiológico y aspirador para los mocos.
  • Sobres de rehidratación oral en caso de diarreas.
  • Supositorios de glicerina para el estreñimiento.
  • Barra o crema de árnica para aliviar los posibles golpes.

Cabe recordar que, si además llevamos medicación para el tratamiento de alguna patología que sufra, debemos tener en cuenta sus condiciones de conservación: los medicamentos que necesiten refrigeración o que por su formulación sean sensibles al calor se deben mantener dentro de una nevera o bolsa isotérmica y en un lugar no expuesto al sol.

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