Una de las grandes incógnitas de los padres primerizos es la alimentación de su bebé.

Generalmente, se inicia la alimentación de un bebé amantando con leche materna ya que contiene todo lo que el bebé necesita. Se sigue esta norma salvo que se produzcan contraindicaciones como ciertas infecciones en la madre o tratamientos. Sin embargo, una vez el bebé cumple los 6 meses, se recomienda una alimentación complementaria y, consecuentemente, las dudas comienzan a surgir. Por ello, para evitar que cuando el pánico, a continuación, resolvemos las dudas más frecuentes acerca de la alimentación complementaria en bebés. ¡Vamos allá!

1. ¿Cuándo se recomienda la alimentación complementaria?

Como hemos comentado, por lo general una vez el bebé cumple los 6 meses de edad se recomienda añadir poco a poco alimentos que complementan la lactancia materna hasta que decida lo contrario.

Se debe hacer un apunte, y es que, para los bebés no amamantados, no existe un claro consenso, pero se recomienda entre el 4º y 6º mes. Otra situación especial incluye a los bebés prematuros, ya que no se les puede aplicar los mismos tiempos que a los bebés a término por lo que preferiblemente se consultará a un pediatra.

En ambos casos, es imprescindible la introducción de alimentos ricos en hierro y vitaminas para asegurar el crecimiento y neurodesarrollo de los más pequeños. Aunque, si presentan déficits, será necesario aportar suplementos vitamínicos.

2. ¿Por qué es imprescindible esperar hasta los 6 meses?

Debido a que los bebés se alimentan exclusivamente de leche, el organismo no presenta la maduración para ingerir alimentos a diferentes niveles (neurológico, gastrointestinal, inmune y renal).

3. ¿Qué consecuencias habría al introducir alimentos antes de tiempo?

En caso de que se introduzcan antes de tiempo, se han observado riesgos a corto y largo plazo.

Consecuencias a corto plazo:

  • Atragantamiento.
  • Incremento de gastroenteritis agudas e infecciones tanto en lactantes de países desarrollados como en países en vías de desarrollo.
  • Se aportarían menos nutrientes al bebé en comparación con la leche materna.
  • La biodisponibilidad del zinc y hierro de la leche se vería modificado.

Consecuencias a largo plazo:

  • Aumento del riesgo de desarrollar obesidad.
  • Aumento del riesgo de desarrollar eccema atópico.
  • Aumento del riesgo de desarrollar diabetes tipo 1.
  • Aumento del riesgo de destete precoz.

4. ¿Cuáles son los signos que indican que está preparado para la alimentación complementaria?

Comúnmente, suele aparecer a partir del sexto mes de vida y son:

  • Muestra interés en los alimentos.
  • Coge alimentos y los introduce automáticamente a la boca.
  • Mantiene la postura sentada.
  • No tiene el reflejo de expulsión de alimentos sólidos con la lengua.

5. ¿Hasta cuándo se puede retrasar la introducción de alimentos?

No se recomienda demorar la introducción de alimentos más allá de las 26 semanas (entre 6 y 7 meses) a pesar de no mostrar signos de que esté preparado para la alimentación complementaria. Esto se debe a que podría resultar en carencias nutricionales como: déficit de hierro y zinc, riesgo de alergias e intolerancias, poca aceptación de nuevas texturas y sabores, así como presentar alteración de las habilidades motoras orales.

6. ¿Qué alimentos se pueden introducir?

Alimentos que se recomiendan introducir:

  • Frutas y verduras disponibles. Variando su presentación desde triturada, chafada, en pequeños trozos, etc. acostumbramos al paladar a diferentes sabores desde ácidos hasta amargos lo que favorece la aceptación de nuevos alimentos. Asimismo, se recomienda evitar los zumos en lugar del consumo de la fruta entera, ya que el zumo no ofrece beneficios nutricionales.
  • Cereales. Inicialmente en purés y bebidas según el crecimiento y aceptación del bebé. Evitar siempre los azúcares libres.
  • Proteínas: huevos, pescado, carnes, legumbres y mariscos. Fundamentales por su contenido en hierro ya que el riesgo de anemia ferropénica aumenta a partir de los 6 meses por lo que es imprescindible aportar este micronutriente y asegurar su biodisponibilidad.
  • Leche. Debe continuar siendo la fuente principal de alimentación.
  • Alimentos para evitar:
  • Cereales con gluten gradualmente entre los 6 y 11 meses para reducir el riesgo de celiaquía y diabetes tipo 1.
  • Las dietas vegetarianas no se recomiendan antes de los 2 años.
  • Evitar aquellos alimentos sólidos que pueden provocar atragantamientos hasta asegurar que mastica correctamente.
  • Alimentos con alto contenido glucémico.
  • Verduras de hoja verde (espinacas y acelgas) por su alto contenido en nitratos por riesgo de metahemoglobinemia. Hasta los 3 años no se debe superar más de una ración al día.

7. ¿En qué orden se pueden introducir los alimentos?

Debemos recordar que nuestra prioridad será proporcionar fuentes de hierro y zinc.

  • 0-6 meses: leche materna y en aquellos casos en los que no sea posible, fórmulas adaptadas.
  • 6-12 meses: continuar con la leche materna/fórmulas adaptadas e introducir cereales, frutas, hortalizas, legumbres, huevo, carne, pollo, pescado y aceite de oliva.
  • 12-24 meses: se puede continuar con la leche materna (siempre que se desee) seguido de yogur, leche entera y queso tierno. Introducir espinacas y acelgas. También se pueden introducir alimentos poco “interesantes” como azúcares, miel, cacao, bollería, galletas, embutidos y charcutería, no obstante, cuanto más tarde y menor cantidad, mejor.
  • Mayores de 3 años: introducción de alimentos sólidos que pueden provocar atragantamientos con mayor facilidad (frutos secos enteros, manzana, zanahoria cruda, etc.). Además, pueden consumir especies de bajo y medio contenido en mercurio. Hasta los 10 años se debe evitar el consumo de las especies de pescado más contaminadas con mercurio como el pez espada, lucio, atún rojo y tiburón y los niños entre 10 y 14 años deben limitar el consumo (hasta 120 gramos/mes).

8. ¿Cuál es la cantidad adecuada?

Debido a que la leche materna sigue siendo el principal alimento de la dieta del bebé, las porciones irán incrementando paulatinamente a medida que crezca. Es imprescindible hacer un seguimiento del peso y volumen, sin embargo, también dependerá de la energía que aporte el alimento.

9. ¿Qué presentación deben tener?

Alrededor de los 8-9 meses, se comenzará con texturas semisólidas y nunca más tarde. Mientras que a partir de los 12 meses se consumirán alimentos con texturas más sólidas evitando hasta alrededor de los 3 años aquellos con riesgo de atragantamiento.

FUENTES:

  1. Gómez Fernández-Vegue M. Recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría sobre la alimentación complementaria. Asociación Española de Pediatría (AEP).
  2. Guía práctica de actuación: consultas pediátricas frecuentes en la farmacia comunitaria. Sociedad Española de Atención Primaria y Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (SEFAC).
  3. Recomendaciones de consumo de pescado por presencia de mercurio. Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN).

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