Las vacunas desempeñan un papel vital en la prevención de enfermedades infecciosas y la promoción de la salud pública. Sin embargo, ¿qué las diferencia de la inmunoterapia?

En primer lugar, las vacunas son preparados biológicos formados por antígenos infecciosos. Una vez se inoculan en el organismo, provocan la aparición de un estado de inmunidad activa frente a una determinada infección creando anticuerpos específicos que actúa frente al antígeno, siendo estos los responsables de la protección en el cuerpo.

Por otro lado, la inmunoterapia son medicamentos que imitan o modifican componentes del sistema inmunológico cuyo objetivo es combatir una enfermedad. Por ello, están indicados para el manejo del cáncer, alergias, en enfermedades infecciosas o autoinmunes.

A lo largo de este blog, profundizaremos en la clasificación de vacunas y de la inmunoterapia. Como farmacéuticos, comprender estas clasificaciones nos permitirá brindar una orientación más informada a nuestros pacientes.

Clasificación de las vacunas

Según el origen microbiológico de las vacunas, se diferencian en las bacterianas, víricas o combinadas. En el caso de las bacterianas un ejemplo es la vacuna triple bacteriana frente a difteria, tétanos y tosferina, mientras que la triple vírica, como su nombre indica, es de origen vírico y protege frente a sarampión, rubeola y parotiditis. Adicionalmente, las vacunas combinadas se componen de bacterias y virus. Un ejemplo en la vacuna frente a difteria, tétanos, tosferina y poliomielitis.

A partir del método o la tecnología utilizada en la fabricación de las vacunas se diferencian los siguientes tipos:

  • Vacunas vivas atenuadas: se obtienen a partir de microorganismos vivos que han perdido su virulencia conservando su inmunogenicidad y deben ser atenuadas mediante pases en cultivos celulares. El mayor inconveniente se debe al elevado riego de transmisión de la enfermedad al huésped por tanto está contraindicada en población susceptible (inmunodeprimidos, embarazadas).

 

  • Vacunas inactivadas: se elaborar a partir de microorganismos muertos o inactivados y en algunos casos, sin atenuar. A diferencia de las atenuadas, no es posible la difusión de la infección a las personas no vacunadas. Bien toleradas, pero con menos respuesta inmunológica (solo inducen inmunidad humoral). Estas se dividen a su vez en vacunas de microorganismos totales o células enteras y aquellas basadas en alguna fracción del microorganismo. Las vacunas de microorganismos totales se obtienen a partir de pases sucesivos en animales o medios de cultivo o bien por la inactivación por calor o agentes químicos. Aquellas que se basan en una fracción del microorganismo son las basadas en proteínas incluyendo toxoides y subunidades; mientras que las basadas en polisacáridos pueden ser purificados (neumococo y meningococo) o conjugadas (Haemophilus influenzae tipo b).

 

  • Vacunas recombinantes: elaboradas a partir de la clonación de genes de codifican proteínas antigénicas de una célula huésped.

 

  • Vacunas sintéticas: están elaboradas a partir de polipéptidos que copian la secuencia primera de aminoácidos de los determinantes antigénicos del microorganismo. Al igual que ocurre con las vacunas inactivadas, no tienen posibilidad de difundir la infección, son bien toleradas aunque con menor respuesta inmunológica.

Por otro lado, en función de la composición se diferencian las vacunas monovalentes, polivalentes y combinadas. Las vacunas monovalentes tienen un único componente antigénico o serotipo/serogrupo de un microorganismo como por ejemplo la vacuna del meningococo serogrupo C. En el caso de las polivalentes contienen diferentes tipos antigénicos de una misma especia y sin inmunidad cruzada entre ellos. Un ejemplo sería la vacuna antineumocócica. Por último, se habla de vacunas combinadas cuando existe una asociación de diversos elementos antigénicos de distintas especies o microorganismos. En esta definición se incluya la vacuna triple vírica en la que, tras una única inoculación, se administra sarampión, rubéola y parotiditis.

Asimismo, existe una clasificación en función de su uso sanitario, es decir, que las vacunas puedes estar programadas o no dentro del programa de vacunación. Las programadas tienen interés sanitario adicional de tipo comunitario y deben aplicarse a toda la población y son aquellas que están incluidas dentro del programa de vacunación que, a su vez, se incluyen en el calendario de vacunación infantil. En el caso de las vacunas no sistemáticas no presentan interés comunitario ya que están indicadas según los factores de riesgo personales o ambientales de cada persona o ante brotes. Al estar fuera del calendario oficial de vacunación, se debe hacer uso de estas vacunas cuando se viaja a zonas endémicas de ciertas patologías.

Inmunoterapia: ¿cuáles son sus aplicaciones?

La inmunoterapia engloba diferentes tipos de fármacos entre los más frecuentes encontramos: las citocinas y los receptores de citocinas, las proteínas de fusión y los anticuerpos monoclonales.

Para contextualizarlo, las citocinas envían las señales dentro del sistema inmunológico. El proceso comienza cuando se detecta una sustancia extraña (antígeno), siendo los glóbulos blancos quienes a su vez activan la producción de citocinas, por ejemplo, los interferones y las interleucinas. Por tanto, las citocinas se unen a los receptores (en la superficie de otra célula) transmitiendo el mensaje.

En inmunoterapia, las citocinas y los receptores de citocinas se sintetizan y administran al paciente con el objetivo de modificar la respuesta inmunitaria natural y tratar patologías. Se utilizan para tratar cánceres como el sarcoma de Kapose, tratar patologías inflamatorias como la artritis reumatoide, la artritis psoriásica y la espondilitis anquilosante. Adicionalmente, también trata infecciones víricas como la hepatitis B y C.

Las proteínas de fusión son compuestos por un fármaco con dos proteínas diferentes con rasgos deseables que modifican el sistema inmunológico y combaten enfermedades. Al administrarlo, la proteína de fusión modifica la respuesta inmunitaria de forma natural. Un ejemplo de proteína de fusión es el fármaco etanercept que fusiona un receptor de citocinas con un anticuerpo. ¿Para que se utilizan? Pueden administrarse para tratar cánceres -algunos tipos de linfoma- y patologías inflamatorias como artritis reumatoide, artritis idiopática juvenil, artritis psoriásica, espondilitis anquilosante y psoriasis en placas.

Los anticuerpos monoclonales son anticuerpos producidos a partir de células vivas alteradas que tienen una producción aumentada del anticuerpo deseado. Una vez se administran por vía intravenosa del paciente, actúan como anticuerpos producidos por el cuerpo.  Principalmente se utilizan para tratar una gran variedad de cánceres (de mama y colorrectal, etc.), trastornos inflamatorios (artritis reumatoide, enfermedad de Crohn, psoriasis, etc.) así como evitar el rechazo de trasplantes de órganos. Sin embargo, al tratarse de un tratamiento para deprimir el sistema inmunológico, los efectos secundarios posibles son un incremento del riesgo de infección o cáncer, así como de desarrollar trastornos autoinmunitarios.

 

Como farmacéuticos, nuestro conocimiento en esta área nos capacita para asesorar a nuestros pacientes de manera más efectiva y garantizar una inmunización óptima. Mantente informado sobre los avances en clasificación de vacunas, ya que nuestra comprensión continúa evolucionando en el camino hacia un mundo más saludable.

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