Una nueva revisión Cochrane señala que parece ser una opción segura y accesible para ayudar a controlar sus síntomas

Hoy, día 13, se celebra el Día Mundial de la Depresión, una enfermedad que, pese a haber cobrado visibilidad en los últimos años gracias a la mayor atención a dada a la salud mental desde la pandemia, sigue estando infradiagnosticada.

«La depresión sigue confundiéndose con debilidad, falta de voluntad o simples malas rachas. Se minimizan síntomas como la anhedonia, el deterioro cognitivo o la apatía, que no siempre encajan en la imagen clásica de tristeza. Además, persiste una infravaloración del riesgo suicida y del impacto funcional real que la depresión tiene en la vida personal, familiar y laboral de quienes la padecen», explica Ignacio Basurte, director médico de Clínica López Ibor.

Desde la práctica clínica diaria, los especialistas observan una depresión cada vez más heterogénea y compleja: «Muchos pacientes consultan por cansancio persistente, problemas de concentración, irritabilidad o insomnio, más que por tristeza explícita», señala Basurte. También se detecta la llegada de perfiles más jóvenes, con altos niveles de exigencia personal y profesional, y una elevada comorbilidad con ansiedad, trastornos del sueño o TDAH en adultos.

La buena noticia es que una revisión de Cochrane de estudios actualizada recién publicada confirma una relación que, si bien no es nueva, viene a dar el espaldarazo definitivo a su aplicación en estos casos: que el ejercicio probablemente reduce los síntomas de depresión en una medida similar a la psicoterapia. En comparación con los medicamentos antidepresivos, el ejercicio también mostró un efecto similar, pero la evidencia fue de certeza baja.

Noticia completa en La Razón.

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