El tabaco, a pesar de los esfuerzos de salud pública, sigue siendo la principal causa de enfermedad y muerte evitable a nivel mundial. Según datos del ministerio de Sanidad, en España el tabaco causa más de 50.000 muertes anuales y su consumo se asocia con la aparición de 35 enfermedades, como las patologías cardiovasculares, la EPOC, el cáncer de pulmón o la diabetes.
El humo del tabaco contiene más de 5.300 sustancias químicas, de las que más de 200 son venenosas y más de 70 cancerígenas. Algunas de esas sustancias son volátiles pero otras se acumulan en el organismo, pudiendo permanecer durante mucho tiempo. Hasta ahora, la mayoría de los estudios sostenían que cuantos más años de hábito, peores eran los pronósticos. Estudios epidemiológicos a gran escala han proporcionado abundante evidencia clínica que sugiere que una mayor cantidad de paquetes-año de exposición al tabaco resulta en mayores riesgos de enfermedad coronaria y accidente cerebrovascular.
Sin embargo, investigadores del Hospital Universitario Nacional de Seúl (Corea), tras analizar datos de más de 9,2 millones de adultos, han establecido una nueva relación sobre los riesgos específicos asociados a la edad de inicio del tabaquismo.
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