Las crisis de vértigo constituyen el rasgo más destacado del síndrome de Ménière, que afecta a decenas de miles de personas en España, pero hay mucho más. Esta enfermedad del oído interno provoca otros síntomas que deterioran profundamente la calidad de vida.

El síndrome de Ménière, cuyo día mundial se conmemora el 7 de febrero, es una enfermedad bastante desconocida que afecta a alrededor de 75 personas por cada 100.000 habitantes. Por lo tanto, hay decenas de miles de afectados en España. Aunque se suele simplificar señalando que su principal síntoma es el vértigo, causa otras manifestaciones que también son muy molestas y discapacitantes.

Según expone la Asociación Síndrome de Ménière España (Asmes), es “es una enfermedad invisible”. Fuera de las crisis de vértigo, los afectados suelen tener “buen aspecto” y parece que están perfectamente. Pero no siempre es así, ya que también pueden experimentar migrañas, inestabilidad, sensación de niebla mental, acúfenos (zumbidos o pitidos en los oídos persistentes), hipoacusia (baja audición), hiperacusia (sensibilidad excesiva a los sonidos cotidianos), depresión…

Qué es y por qué se produce

El Síndrome de Ménière es una patología del oído interno que altera el equilibrio y la audición y se manifiesta mediante vértigos intensos e impredecibles y otros síntomas incapacitantes que pueden aparecer de forma súbita y repetida, condicionando gravemente la autonomía y la calidad de vida de quienes la padecen.

Aunque se asocia a un desequilibrio de los fluidos del laberinto membranoso (conjunto de estructuras del oído interno), su causa exacta todavía no está claramente definida. Suele comenzar entre los 40 y 60 años, puede afectar a uno o a ambos oídos y, cuando es bilateral, el grado de discapacidad puede ser especialmente elevado. Su impacto aumenta con la edad y las mujeres tienden a verse más afectadas que los hombres.

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