Los calambres en los deportistas son muy habituales. A pesar de lo que muchos creen, la hidratación no es la causa principal

Los calambres son uno de los grandes problemas de los deportistas, ya que pueden hacer que paremos en una competición o que la molestia se alargue en el tiempo afectando a otras estructuras, aunque es un problema que también ocurre en las personas sedentarias. En ambos casos el mecanismo de acción es el mismo.

Como explica a CuídatePlus, Mario Muñoz, director pedagógico de Fit Generation y doctor en Medicina del Deporte,  los calambres “no son más que “contracciones del músculo involuntarias, espasmódicas y que pueden llegar a ser bastante dolorosas”. Estos, en el caso de los deportistas, “pueden ocurrir durante el esfuerzo, pero también horas después”. En el caso de las personas sedentarias que no realizan ejercicio físico, “el mecanismo de fondo es el mismo, pero el umbral es más bajo. Una persona sedentaria o poco aclimatada a un deporte tiene una musculatura menos eficiente lo que significa que se fatiga mucho antes”.

En “la forma que tiene el cuerpo de decirte que le has exigido un trabajo para el que todavía no está preparado”.

No es por deshidratación

Pero ¿por qué aparecen? La mayoría de las personas creen que es por la falta de hidratación pero ¿es cierto? Tradicionalmente, informa Muñoz, “hemos repetido como un mantra que la culpa era de la deshidratación y de la falta de sales (el famoso desequilibrio electrolítico), sin embargo, la evidencia científica actual (Dijkstra y cols., 2023) nos dice que esa visión se ha quedado obsoleta”. Así, aunque la deshidratación “puede ser válida en casos muy concretos de calor extremo, no explica la gran mayoría de los casos”.

La deshidratación “puede ser la culpable de los calambres en situaciones en las que la pérdida de líquido a través de la sudoración se dispare por encima de lo normal, pero no debemos considerarlo como la causa última y exclusiva”.

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