Los accidentes domésticos pueden ocurrirle a cualquier persona y en cualquier lugar. Natalia Llanas, enfermera escolar del Consejo General de Enfermería, señala que entre los más frecuentes se encuentran las caídas, intoxicaciones, hemorragias nasales, asfixia, traumatismos, heridas o quemaduras. De entre todas esas situaciones, vamos a centrarnos esta vez en los golpes en la cabeza.
“Ante un pequeño golpe, es importante aplicar frío con un paño húmedo o envuelto en hielo. También se puede emplear agua fría”, aconseja la experta, quien agrega que no se debe usar pomadas ni poner calor en la zona: “Eso lo hace un profesional habilitado para ello”. Llanas es una de las colaboradoras que forman parte de los talleres impartidos dentro de la novena edición Programa Educativo en Salud, organizado por CuídatePlus, en colaboración con Fundación Viatris y avalado por la Dirección General de Bilingüismo y Calidad de la Enseñanza, de la Consejería de Educación, Ciencia y Universidades de la Comunidad de Madrid.
Sobre este proyecto, Verónica Gimeno, enfermera del Instituto Español Investigación Enfermera del Consejo General de Enfermería, “se alinea con la lógica de promover hábitos saludables desde edades tempranas en el contexto escolar”.
Tras un golpe en la cabeza, Gimeno recuerda que la prioridad es evitar un segundo impacto. Por eso, lo primero es detener la actividad (si, por ejemplo, el niño está haciendo deporte) y, si hay sospecha de conmoción, retirar de la actividad y no permitir volver a jugar ese mismo día. La experta añade que, a continuación, se debe realizar una comprobación rápida: “Si la persona está consciente, si responde con coherencia (sabe su nombre, dónde está o qué ha pasado) y si se mantiene estable al sentarse o caminar”.
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