Las gastroenteritis no son solo de verano. Sí son más frecuentes en esa época pero el resto del año no está libre de peligro. Cuando esto ocurre los síntomas son reconocibles para casi todos: vómitos, diarrea, dolor abdominal, fatiga, malestar general y, en algunas ocasiones, fiebre.
No siempre tenemos ganas de comer o de beber cuando estamos en un episodio de gastroenteritis aguda, pero lo esencial es no deshidratarse y evitar a toda costa que se produzca un shock hipovolémico. Desde la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias advierten de la importancia de mantenerse hidratado y lanzan este consejo: “Bebe pequeñas cantidades (un sorbo) de líquido cada 30-60 minutos, sin darte atracones. Ve aumentando la frecuencia poco a poco”.
Esto se hace especialmente difícil si no toleramos ni la comida ni la bebida, pero no hay que dejarlo en el olvido. Pedro Juan Tárraga López, miembro del Grupo de trabajo de Aparato Digestivo de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) señalan que hay ciertos síntomas que pueden avisarnos de que nos estamos deshidratando:
Cuando la deshidratación avanza también puede aparecer la fatiga, mareos e incluso la pérdida de conciencia.
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