El exceso de lluvias impulsa una floración más intensa y adelanta los síntomas de alergia

Después de varias semanas marcadas por las lluvias persistentes y una notable inestabilidad atmosférica, algunas personas empiezan a percibir con antelación las molestias típicas de la alergia ocular. Aunque las precipitaciones contribuyen en un primer momento a limpiar el ambiente y a disminuir la presencia de polen en suspensión, su efecto a medio plazo puede ser distinto al esperado.

La lluvia actúa como un agente que arrastra las partículas de polen y mejora de manera transitoria la calidad del aire. Durante esos días húmedos, quienes padecen sensibilidad al polen suelen experimentar cierto alivio. Sin embargo, esa misma humedad favorece el crecimiento de plantas y gramíneas. La vegetación se fortalece y, cuando el tiempo cambia, las consecuencias pueden hacerse notar con rapidez.

Causas de la conjuntivitis

En este contexto, los médicos oftalmólogos de Baviera explican cuáles son los síntomas compatibles con la conjuntivitis alérgica, una afección frecuente con la llegada de la primavera.

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