Que nos duelan las articulaciones de vez en cuando por movimientos, por sobrecargas o por golpes entra dentro de lo normal pero si las molestias se alargan en el tiempo hay que pensar que puede ser una enfermedad de las articulaciones, como la artritis reumatoide. Esta “enfermedad autoinmune sistémica se caracteriza por la inflamación crónica de las articulaciones, que puede llevar a destrucción articular, discapacidad y manifestaciones extraarticulares”, explica en detalle Helena Borrell, especialista del Servicio de Reumatología del Hospital Universitario Vall D’Hebron. En España, la prevalencia estimada en adultos es de 0,82%, “lo que equivale a entre 220.000 y 430.000 personas afectadas”, una incidencia que, señala, “aumenta con la edad y que, también, es más frecuente en áreas urbanas”.
Las causas de la artrosis reumatoide son muchas e “incluyen predisposición genética (especialmente alelos HLA-DRB1), factores epigenéticos y ambientales”, indica la especialista. El principal factor de riesgo ambiental es “el tabaco, aunque hay otros como la obesidad, la exposición a polvo, las alteraciones en la microbiota oral y gastrointestinal, y el bajo nivel socioeconómico”. Es importante señalar que esta enfermedad “afecta principalmente a mujeres (2-3 veces más que a hombres), probablemente por la influencia de los estrógenos y otros factores inmunológicos relacionados con el sexo”.
Síntomas de alerta
Los síntomas iniciales de la artritis reumatoide y que deben hacernos sospechar incluyen:
Además, puede “haber fatiga, fiebre baja y pérdida de peso”, apunta la experta.
En cuanto a la prevención, lamenta la experta, “no es posible en términos absolutos”, aunque sí se pueden hacer cosas para mitigar el impacto. “Evitar el tabaco, mantener un peso saludable y una correcta higiene bucodental pueden reducir el riesgo, especialmente en personas genéticamente predispuestas”, informa.
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