Un protector solar es, informa Beatriz Collado, farmacéutica experta en Dermocosmética, “un producto sanitario formulado para proteger la piel frente a la radiación ultravioleta (UVB y UVA) y lo hace mediante filtros físicos (minerales) que reflejan la radiación o filtros químicos que la absorben y la transforman en energía no dañina”. Su función principal es, por tanto, “prevenir la quemadura solar, el fotoenvejecimiento y reducir el riesgo de cáncer cutáneo”.
Pero no sólo hay protector solar en loción sino que también están los orales. Estos, indica la farmacéutica, “actúan, por su parte, desde el interior. Se trata de “complementos alimenticios formulados con antioxidantes del tipo polypodium leucotomos, carotenoides, vitamina C, vitamina E, selenio, entre otros, que ayudan a reforzar la respuesta natural de la piel frente al daño oxidativo inducido por la radiación solar”. Es importante saber que estos “no bloquean la radiación, pero sí ayudan a modular sus efectos biológicos”.
En resumen:
· El protector tópico bloquea o filtra la radiación.
· La protección oral ayuda a la piel a defenderse del daño que esa radiación produce.
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