El impacto con las altas temperaturas no se limita al cuerpo

Lo que para muchos - sobre todo en los meses más fríos del año - es un auténtico placer, para la salud de nuestra piel es un tormento. Y es que pese a lo reconfortante que pueda parecer una buena ducha caliente, con su sensación de calor y relajación muscular inmediata, detrás se esconden algunos riesgos. Así lo recuerda el Grupo Hospitalario Quirón en un vídeo difundido en sus redes sociales, donde apunta unas pautas a tener en cuenta.

Según explican los especialistas, el calor excesivo - por encima de los 40 grados - elimina los lípidos naturales de la barrera cutánea, una capa protectora responsable de mantener la hidratación y proteger frente a agentes externos. Cuando esta barrera se altera, la piel pierde agua con facilidad, lo que se traduce en sequedad, tirantez, descamación y mayor sensibilidad.

 

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