Correr tiene fama de ser la forma más directa de mejorar la resistencia física, pero no es la única ni la más adecuada para todo el mundo.
Hay personas a quienes no les gusta, otras que tienen limitaciones articulares, y muchas que simplemente prefieren no empezar por ahí. El problema es que a veces eso se traduce en no hacer nada, cuando hay alternativas que funcionan igual de bien.
Lo que importa para mejorar el fondo no es el tipo de actividad, sino que eleve la respiración y el pulso de forma sostenida durante un tiempo suficiente. Cualquier actividad que cumpla eso cuenta como trabajo aeróbico y genera las mismas adaptaciones que correr.
1. Caminatas rápidas con ritmo sostenido
Una caminata a paso vivo durante 30 o 40 minutos, en la que mantener una conversación cuesta un poco, activa el sistema cardiovascular de forma similar a un trote suave. Es una opción especialmente útil para quienes están empezando o volviendo al ejercicio tras un tiempo parado, porque el impacto articular es mínimo y la recuperación es rápida.
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