Cada vez hay más miopes y, aunque lo fácil es echarle la culpa solo a las pantallas, existe otro fenómeno, relacionado con éstas, que pasa más desapercibido: el poco tiempo que los niños están al aire libre. Ya lo vienen advirtiendo los expertos en visión. Ahora, un estudio del Departamento de Oftalmología de la Clínica Universidad de Navarra ha concluido que pasar al menos 7 horas a la semana al aire libre se asocia con una disminución del 50% del riesgo de desarrollar miopía en infancia.
La investigación, publicada en 'Frontiers in Medicine', ha examinado a 2.262 escolares de la Comunidad de Madrid en colaboración con la asociación AMIRES (Asociación de Miopía Magna con Retinopatías de España) y ha demostrado que el CUVAF —huella solar de la superficie ocular que sirve para determinar el tiempo de exposición al sol— es un biomarcador objetivo, rápido, no invasivo y útil para estimar la incidencia de la luz exterior en la infancia y, por lo tanto, es una herramienta fiable para contextos de prevención ocular.
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