Fuente: Levante EMV
Cada vez que una persona entra en una farmacia buscando consejo, resolver una duda sobre su tratamiento o preguntando por un síntoma que le preocupa, está ocurriendo algo que a menudo pasa desapercibido: el sistema sanitario también funciona a pie de calle.
La farmacia es uno de los puntos sanitarios más cercanos y accesibles para la ciudadanía; y en la Comunitat Valenciana existe una red profesional distribuida por todo el territorio que garantiza que, incluso en los municipios más pequeños, siempre haya un profesional sanitario farmacéutico disponible para orientar, prevenir y acompañar en el cuidado de la salud.
Pero la profesión farmacéutica es mucho más amplia de lo que habitualmente percibe la sociedad; farmacéuticos comunitarios, hospitalarios, de atención primaria, analistas clínicos, profesionales de la distribución, industria, salud pública o investigación forman parte de un mismo ecosistema sanitario con un objetivo común: mejorar los resultados en salud mediante el uso seguro y eficaz de los medicamentos y el conocimiento científico.
En un contexto marcado por el envejecimiento de la población y el aumento de las enfermedades crónicas, esta labor adquiere mayor relevancia. La cronicidad se ha convertido en uno de los principales retos de los sistemas sanitarios. Cada vez son más los pacientes que conviven durante años con varias patologías y tratamientos complejos que requieren seguimiento, educación sanitaria y acompañamiento continuado.
En ese escenario, la intervención del farmacéutico tiene un impacto real y tangible. Desde la farmacia se detectan problemas relacionados con la medicación, se promueve la adherencia a los tratamientos, se resuelven dudas y se contribuye a prevenir complicaciones. Actuaciones que, aunque discretas, repercuten directamente en la calidad de vida de las personas y en la sostenibilidad del sistema sanitario.
Desde el Muy Ilustre Colegio Oficial de Farmacéuticos de Valencia (MICOF) impulsamos proyectos asistenciales que ponen de manifiesto ese potencial sanitario. Iniciativas centradas en la prevención, la educación sanitaria o el seguimiento farmacoterapéutico que evidencian que la farmacia puede aportar un valor añadido relevante en las estrategias de salud pública. Un buen ejemplo son los Servicios Profesionales Farmacéuticos Asistenciales; pero también las campañas informativas con las más de 80 asociaciones de pacientes con las que colaboramos o las cátedras impulsadas con universidades para la detección precoz del deterioro cognitivo y el uso racional del medicamento.
La profesión afronta un desafío de futuro por el que el MICOF ha apostado y apuesta: avanzar hacia un modelo claramente orientado a la asistencia sanitaria, en todas y cada una de las modalidades profesionales, y aprovechar el potencial de una red presente en cada barrio y municipio. Porque, en el Día Mundial de la Salud, conviene recordar que mejorar la salud también pasa por aprovechar mejor los recursos sanitarios existentes. Y la profesión farmacéutica es uno de ellos.