Para una serie o una película, bien está el sofá; pero si lo que se quiere poner en la tele es un partido de fútbol, es probable que el sitio no sea otro que el suelo. De rodillas, sentado, panza arriba o bocabajo, qué más da. Y es que para muchos, este deporte no está para verlo, sino para vivirlo. Esta semana, que viene cargada de partidos importantes, serán muchos los sofás desocupados. Cuartos de la Champions League: Atlético de Madrid-FC Barcelona y Bayern-Real Madrid. Final de la Copa del Rey: Atlético de Madrid- Real Sociedad. Se vienen nervios, y muchos.
“Seguir a un equipo de fútbol se relaciona con identificarnos con el club. Somos seres sociales y el hecho de formar parte de un grupo nos da un sentido de identidad y de pertenencia, algo muy necesario para sentirnos apoyados”, recuerda a CuídatePlus Isabel Aranda, vocal de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid (COP). Todo ello, aplicado al caso de un partido de fútbol, produce “una reacción más o menos intensa de ansiedad, anticipando lo que puede pasar porque sentimos que lo que le pasa al equipo nos pasa a nosotros”.
La incertidumbre y el deseo de control no solo afecta a un nivel psicológico, sino también físico. Según Aranda, “el cuerpo responde como si estuviera ante un reto o un peligro: aumenta la frecuencia cardíaca y la tensión muscular, mientras que la respiración se acelera”.
Por tanto, hasta cierto punto, los nervios son una reacción completamente lógica e, incluso, adaptativa, pues forman parte de la respuesta anticipatoria cuando algo importa. Ahora bien, Juan Castilla, psicólogo general sanitario y divulgador también del COP, advierte que estos pueden convertirse en un problema si la persona cambia su humor y el evento deportivo condiciona sus hábitos más básicos (como comer, beber o dormir). “Algunas personas viven los partidos como si les fuera ‘la vida en ello’. Si los nervios afectan al sueño, al estado de ánimo o generan conductas evitativas, puede ser útil trabajar estrategias más profundas de regulación emocional o tolerancia a la incertidumbre”, detalla el experto.
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