La realidad del cáncer de mama metastásico es que las mujeres, y algunos hombres, viven más años con el tratamiento y con la enfermedad controlada. Es evidente que uno de los aspectos más importantes es sobrevivir. Pero la vida tiene muchos momentos y también muchas aristas. Y las mujeres siguen siéndolo y, como tales, quieren vivir su vida de forma plena y disfrutar de su sexualidad y de su sensualidad.
“La innovación, la investigación y la detección precoz son los que salvan la vida”, dice Ana Valderas, representante de la Federación Española de Cáncer de Mama (Fecma). Y a partir de ahí hay que convivir “con una enfermedad crónica, con problemas sociales, emocionales y sociolaborales”.
Valderas comenta que cada vez más mujeres jóvenes se enfrentan a estos desafíos. “No es una tontería que no quieras que tu pareja te vea desnuda porque tienes una cicatriz o te falta una mama”, explica. Y es que lo que han comentado las mujeres con cáncer de mama durante un encuentro dedicado a la sexualidad, organizado de la mano de Pfizer, es precisamente que quieren vivir su sexualidad como parte de la vida en un momento en el que la enfermedad hace que no se encuentren bien por los tratamientos, las secuelas e incluso porque después de todo ello no se reconocen a ellas mismas.
“Cuando te diagnostican un cáncer de mama metastásico es como un tsunami. Siempre te dicen que las personas, nacen, crecen, se reproducen y mueren. Y esa reproducción forma parte de lo cotidiano”, explica Pilar Ros, paciente de cáncer de mama metastásico y una de las protagonistas del documental La voz de la intimidad, dirigido por Ander Duque.
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