El cáncer de páncreas, en particular el adenocarcinoma ductal pancreático, continúa siendo uno de los tumores más letales, con una supervivencia a cinco años en torno al 13 %. Su evolución, sin embargo, sigue un proceso progresivo –desde lesiones benignas hasta enfermedad invasiva– que lo convierte en un modelo clave para entender cómo se inicia y progresa el cáncer.
Uno de los elementos centrales en este proceso es la alteración del KRAS, presente en la mayoría de los casos. Esta mutación, frecuente en las células pancreáticas, puede mantener activados de forma permanente mecanismos de reparación celular que, en condiciones normales, serían temporales. Como resultado, las células quedan en un estado de alta plasticidad que, aunque inicialmente no es maligno, puede favorecer la transformación tumoral.
Los investigadores llevaban años intentando esclarecer por qué solo una pequeña proporción de estas células mutadas termina convirtiéndose en cáncer. Un nuevo estudio liderado por el Memorial Sloan Kettering Cancer Center y publicado en la revista Cell aporta nuevas respuestas.
Noticia completa en El Debate