Aunque pueda parecer que se trata de una frase hecha, lo cierto es que existe una razón científica para dar a cada fruta un tratamiento y una conservación específica

Toda la vida hemos oído que no se deben mezclar peras con manzanas. Lo que no imaginábamos es que había una explicación científica detrás y que la clave está en una palabra: climatérico. Las frutas climatéricas son las que siguen madurando aunque ya no estén en el árbol y, por tanto, duran menos tiempo en nuestras cocinas. Hablamos de frutas como el plátano, la manzana o la pera.

Por otro lado están las frutas no climatéricas que no siguen madurando una vez recolectadas y son las que aguantan más. Por ejemplo, las naranjas o mandarinas. Cuando estas frutas se estropean no es debido a la maduración sino a otro tipo de agentes externos, como los hongos. En función de estas características se aconseja conservar los alimentos dentro o fuera de la nevera.

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