Llega febrero y la tentación de abandonar el gimnasio es grande. Te enseñamos a construir un sistema a prueba de fallos cuando baja tu motivación o surgen imprevistos

Cada enero, los gimnasios se llenan de personas impulsadas por la ola de motivación que genera el nuevo año. Pero, con la misma predictibilidad, esa ola se retira. La mayoría abandona sus propósitos deportivos en pocas semanas, un fenómeno conocido como Quitter’s Day.

Si has vivido este ciclo de entusiasmo y renuncia, es probable que te hayas culpado por tu falta de fuerza de voluntad. Pero la realidad es que el problema es de estrategia. Depender de un sentimiento tan volátil como la motivación es insostenible. Lo que necesitas es seguir un sistema.

1. Diseña un mínimo viable

El mayor enemigo de la constancia es la mentalidad de “todo o nada”, como pensar que si no puedes hacer tu rutina completa, no tiene sentido ir al gimnasio. La solución es tener un plan B para los días de baja energía o poco tiempo.

Entonces, comienza por definir cuál es la opción más corta y fácil de seguir con tu propósito. Por ejemplo, tu mínimo viable puede ser llegar al gimnasio y hacer 15 minutos de cardio suave. Aunque parezca insignificante comparado con la rutina completa a la que aspiras, ayuda a mantener el hábito vivo.

Noticia completa en Mejor con salud.

Farmacias abiertas y de urgencia más cercanas