La salud femenina incluye la vulva, una parte del cuerpo muy olvidada pero que hay que cuidar para preservar la salud. Autoexplorarse cada mes ayudará a detectar alteraciones y a conocerse a una misma.

La autoexploración de las mamas es algo de lo que casi todos hemos oído hablar. Sin embargo, las mujeres, sobre todo después de la menopausia, también deberían autoexplorarse otra zona de su cuerpo: la vulva. Hay momentos en la vida de la mujer en los que se producen cambios en los niveles

hormonales. Uno de los más importantes es la peri y menopausia donde se produce un descenso significativo en los niveles de estrógenos. Silvia P. González, presidenta de la Asociación Española para el Estudio del a Menopausia (AEEM), recalca que esta reducción hormonal provoca lo que se denomina el síndrome genitourinario de la menopausia, que puede afectar a más del 50% de las mujeres.

Por eso no es raro que en esta época se produzca atrofia vulvar, una realidad frecuente aunque poco visibilizada. Tampoco es raro que en esta época aparezca sequedad, picor, irritación o molestias durante las relaciones sexuales. Estos signos suelen alterar mucho la calidad de vida de muchas mujeres, que viven este momento en silencio.

Explorar la vulva: ¿cómo hacerlo? Para romper este tabú se ha puesto en marcha la campaña de concienciación Te Toca, impulsada por Shionogi, que se centra en que la salud femenina también empieza por la vulva.

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