Muchos pacientes con ictus isquémico agudo requieren traslado interhospitalario para recibir terapia endovascular. Este tratamiento ha sido considerado "revolucionario" durante años para dicha patología. Sin embargo, un porcentaje significativo de pacientes experimenta retrasos considerables a la hora de recibirlo.
Sobre esta cuestión han investigado, conjuntamente, expertos de las Universidades de Michigan y de Chicago (EE. UU.). Los hallazgos publicados en 'The Lancet Neurology' revelan que la gran mayoría de los pacientes con accidente cerebrovascular enfrentan un tiempo prolongado para ser transferidos (un proceso conocido como puerta-entrada-puerta-salida), lo que reduce sus posibilidades de recibir terapia endovascular y aumenta sus posibilidades de salir del hospital con una discapacidad significativa.
"Se trata de brindar a las personas la atención adecuada en el momento adecuado", afirmó la Dra. Regina Royan, coautora principal y profesora adjunta de Medicina de Emergencia y Neurología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Michigan.
Consecuencias de los retrasos
En el estudio de más de 20.000 pacientes con accidente cerebrovascular isquémico agudo, los investigadores encontraron que solo el 26% de los traslados ocurrieron dentro de los 90 minutos, el tiempo máximo recomendado por la Asociación Estadounidense del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés).
La probabilidad de que un paciente recibiera terapia endovascular disminuyó drásticamente a medida que aumentaban los retrasos en el tiempo de transferencia. Los pacientes con tiempos de traslado entre 91 minutos y tres horas tenían un 29% menos de posibilidades de recibir una trombectomía. Esa cifra ascendía al 65% cuando el tiempo de entrada y salida era superior a 4,5 horas.
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