Los especialistas recomiendan no restar importancia a este hábito y prestar atención a sus posibles efectos para prevenir complicaciones a medio y largo plazo

Con media España acatarrada aumentan los episodios de congestión nasal y, como consecuencia, muchas personas acaban respirando por la boca de manera habitual. Aunque el acto de respirar se produce de forma automática, la vía por la que se realiza tiene una incidencia directa en la salud general y, de manera muy concreta, en la salud bucodental. Por este motivo, los especialistas recomiendan no restar importancia a este hábito y prestar atención a sus posibles efectos para prevenir complicaciones a medio y largo plazo.

Desde Sanitas Dental advierten de que la respiración bucal mantenida en el tiempo no es una cuestión menor. Tal y como señala Gabriela Aldana, integrante del equipo de Calidad Clínica e Innovación de la entidad, «La respiración bucal sostenida puede generar consecuencias acumulativas a largo plazo. Lo que comienza como una molestia pasajera puede derivar en alteraciones estructurales, menor calidad de vida o complicaciones médicas. En algunos casos, este patrón aparece de manera temporal –por ejemplo, ante un resfriado–, pero cuando se mantiene en el tiempo puede provocar diversos efectos adversos».

Una advertencia que pone el foco en la importancia de identificar cuándo este comportamiento deja de ser puntual para convertirse en un hábito persistente.

Noticia completa en El Debate.

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