La cuenta atrás para decir “este aguacate ya está malo” se acelera cuando el aguacate ya ha sido dividido en dos y se ha guardado la mitad en el frigorífico. Y, es que, una vez cortadas, las frutas y verduras pueden prepararse para recibir antes de tiempo su fecha de caducidad. “Cuando las partimos, provocamos un daño mecánico, ya que rompemos los tejidos vegetales y esto activa distintos procesos que aceleran su deterioro”, afirma a CuídatePlus Meritxell Sarrió, miembro de la comisión de Educación Alimentaria del Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de la ComuniValenciana (CODiNuCoVa). La experta detalla que, por un lado, se produce la oxidación: al romperse las paredes celulares, el oxígeno entra en contacto con el tejido y el alimento se oxida, lo que lleva a que presente ese tono más oscuro.
Por otra parte, continúa, la piel de frutas y verduras actúa como barrera para la entrada de microorganismos y hongos: “Al cortarlas, aumentamos la superficie expuesta y se liberan azúcares y agua que sirven de alimento para estos microorganismos. Esto hace que lo colonicen antes”.
Hasta aquí, todo entendido. Volvamos a la fecha de caducidad. La fruta o verdura ya ha sido cortada y ahora la idea es conservar la parte que no va a ser consumida en el momento. ¿Qué es mejor, el papel film o el de aluminio? “El papel film se adapta mejor a la superficie del alimento, reduce el contacto con el oxígeno y ayuda a disminuir la deshidratación, lo que retrasa la oxidación y el deterioro. El papel de aluminio no sella de forma tan hermética y deja pasar más aire, por lo que protege peor”, responde Sarrió. El papel de aluminio al no adaptarse de forma tan hermética no aporta tanta protección. Además, no se aconseja el contacto directo del aluminio con alimentos ácidos, ya que puede producirse migración del metal al alimento.
De todas formas, la dietista-nutricionista señala que la opción más recomendable siempre son los recipientes herméticos reutilizables, preferiblemente de vidrio, ya que limitan el contacto con el oxígeno, evitan la deshidratación y no generan residuos de un solo uso. “Hay que tener en cuenta también que una vez la fruta esté cortada, debe conservarse siempre en nevera”, agrega la experta.
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