En la edad adulta, el trastorno adopta formas menos visibles, pero igualmente limitantes

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) ha dejado de considerarse una afección exclusiva de la infancia. Durante años, su diagnóstico se centró casi únicamente en niños con dificultades escolares, una visión que, según advierten los especialistas, ha contribuido a invisibilizar a miles de adultos que conviven con síntomas sin identificar ni tratar.

La evidencia actual confirma que el TDAH no desaparece con la edad. Entre un 15 % y un 25 % de los casos diagnosticados en la infancia persisten en la edad adulta con el cuadro completo, mientras que hasta un 60 % mantiene síntomas residuales que interfieren en la vida cotidiana.

«El gran problema del TDAH en adultos es que no siempre se manifiesta como una falta de atención evidente, sino como una dificultad global para regular el tiempo, la motivación, las emociones y la conducta», explica el doctor Pedro García-Parajuá, jefe del Servicio de Psiquiatría de Olympia Quirónsalud.

 

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