Cuando llega la primavera estamos algo más cansados. Si le sumamos el cambio de hora podemos experimentar somnolencia, poca energía, fatiga, cansancio… No es una enfermedad, es solo que nuestro cuerpo se tiene que adaptar al cambio de estación.
Si tratamos de dormir de 7 a 9 horas y adaptar nuestro descanso a las horas sin luz seguramente iremos recargando las baterías. A ello hay que añadirle, como siempre, realizar actividad física regular y comer de forma equilibrada.
No hay alimentos que por sí solos vayan a hacer que tengamos menos fatiga. Lo que sí importa es todo lo que hacemos de forma global. Por eso, las nutricionistas consultadas por CuídatePlus nos dan ciertas pautas.
Lucía Terzi, nutricionista clínica y miembro del Grupo de Trabajo de Dietoterapia de la Sociedad Española de Obesidad (Seedo), explica que “uno de los factores más importantes -y a menudo olvidado- es la hidratación. Muchas personas no beben suficiente agua a lo largo del día y, ante la aparición de fatiga, tienden a atribuirla a una falta de energía en la dieta, cuando en realidad puede existir cierto grado de deshidratación”.
Noticia completa en Cuidate Plus