Una nueva línea de investigación sugiere que ambas enfermedades podrían compartir mecanismos biológicos relacionados con la sensibilización del sistema nervioso.

El síndrome de fatiga crónica y la sensibilidad química múltiple son dos patologías complejas, incapacitantes, y aún rodeadas de incógnitas científicas sobre las que hay mucho estudio, y en las que influyen múltiples factores. ¿Y si ambas compartieran un mismo origen biológico?

Algunos investigadores, como el bioquímico estadounidense Martin L. Pall, profesor emérito de la Washington State University, con más de 60 años de andadura científica, y a quien entrevistamos en este reportaje, explora la hipótesis de que ciertos estímulos ambientales -entre ellos los campos electromagnéticos- podrían desempeñar un papel en el desarrollo de las enfermedades mencionadas.

Según plantea en nuestra entrevista, con motivo de su reciente participación en el X Congreso Internacional de Medicina Ambiental celebrado en Madrid en marzo, estos factores podrían alterar el funcionamiento de las células al aumentar el calcio intracelular, un elemento clave en procesos como la señalización celular, la inflamación, o el funcionamiento del sistema nervioso.

 

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