Si hay algo de lo que podemos presumir en nuestro país, y con razón, es de contar con una consagrada dieta mediterránea –reconocida como patrimonio inmaterial de la humanidad por la Unesco– en la que no faltan los productos de temporada y, por supuesto, el aceite de oliva virgen extra, santo y seña de nuestra cultura gastronómica. Sin embargo, más allá de esa noción generalizada de patrón alimentario, resulta muy acertado contar con el concepto de pirámide nutricional, capaz de visualizar de un plumazo las «reglas» de una dieta completa, equilibrada y saludable.
Pero la realidad es que no resulta sencillo conceptualizar de una manera tan esquemática un área donde los intereses económicos y políticos marcan la diferencia, tal y como se demostró a principios de año con la polémica publicación de una nueva guía alimentaria en Estados Unidos y que generó una gran controversia entre los profesionales de la salud y de la nutrición.
En este escenario, es el momento de poner la lupa en la pirámide nutricional que reina en nuestro país a día de hoy desde el año 2015 y que fue actualizada a finales de 2025 por la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) bajo el título de nuevas Guías Alimentarias para la Población Española, que incluyen las renovadas pirámides de la alimentación, la gastronomía y la hidratación saludables y sostenibles. «Está basada en la dieta mediterránea y diseñada en base a la evidencia científica, por lo que nuestra pirámide no está mal hecha», asegura Carmen Aragón, vocal del Comité gestor del área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).
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