Cuando elige la versión «light» de su refresco favorito, consume edulcorantes no nutritivos que, a diferencia del azúcar, no contienen calorías. Sin embargo, las organizaciones de salud están empezando a expresar su preocupación por sus posibles efectos a largo plazo, sugiriendo que podrían interferir con el metabolismo energético y aumentar el riesgo de desarrollar diabetes o enfermedades cardiovasculares.
Un nuevo estudio en ratones indica que los populares sucralosa y stevia tienen efectos negativos sobre la microbiota intestinal y la expresión genética, lo que podría comprometer la salud metabólica y transmitirse de generación en generación. «Nos resultó intrigante que, pese al creciente consumo de estos aditivos, la prevalencia de la obesidad y los trastornos metabólicos, como la resistencia a la insulina, no haya disminuido», afirma Francisca Concha, de la Universidad de Chile, autora del artículo publicado en «Frontiers in Nutrition». «Esto no significa que los edulcorantes sean los responsables de estas tendencias, pero plantea la cuestión de si influyen en el metabolismo de maneras que aún no comprendemos del todo».
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