En muchos casos, la rutina del día a día implica largas jornadas de trabajo y, en ocasiones, altos niveles de estrés. Por eso, es habitual que aparezcan dolores, molestias o que, simplemente, el cuerpo empiece a resentirse. Entre las posibles causas destaca la fibromialgia, un trastorno crónico que provoca dolor generalizado y fatiga (incluso después de dormir), además de otros síntomas que pueden variar según cada persona.
Se trata de una afección compleja, con dolor difuso y cambiante que, en muchos casos, se asocia a fatiga crónica, junto con alodinia e hiperalgesia. También, puede provocar alteraciones en el sueño, los ritmos circadianos y el funcionamiento digestivo, lo que afecta de forma significativa en la calidad de vida de las personas.
Según los datos del Ministerio de Sanidad, la fibromialgia afecta a entre el 2% y el 4% de la población, con una incidencia mucho mayor en mujeres. A pesar de su prevalencia, la detección puede tardar años. Esto se debe a la variedad de síntomas y a la falta de alteraciones claras en las pruebas médicas habituales, lo que puede generar frustración e incomprensión en los pacientes.
Noticia completa en 20 minutos